
por Iván Ausejo Pérez, enólogo de Vallemayor
por Elisa Martínez, enóloga de Bodegas 1890 S.A.
El primero de los sentidos que aplicaremos es el de la vista, que adelanta virtudes y defectos del vino al catador y mediante el cual podremos apreciar por medio de su transparencia, limpidez y brillantez, el estado de un vino.
Siguiendo el orden lógico el sentido que utiliza el catador, tras la vista, es el olfato que dada la cantidad de matices que posee ocupará dos capítulos de nuestra sección Conocer el Vino.
Comenzamos nuestro segundo capítulo dedicado a la nariz de los vinos recordando que para medir el olor de una sustancia tan sólo se puede recurrir al aparato olfativo humano, que como es lógico y dependiendo de las personas, es más o menos sensible a una clase de olores y de aromas que a otros
Nos adentramos en este capítulo en la fase final de la cata que no es otra que aquella en la que el vino llega a la boca, en cuya cavidad se encuentran los órganos del sentido del gusto; aquellas partes sensibles como son las papilas de la lengua, responsables de la recepción de los sabores, que se reunen, sobre todo, en la punta de la lengua y en sus bordes.
Como segundo estadio de la fase gustativa de un vino hemos decidido clasificar y sobre todo conocer el origen de los sabores que se pueden diferenciar en la boca.Los sabores pueden clasificarse en dulces, ácidos, salados y amargos.
Una vez superada la fase de conocimiento de los "secretos" que encierra el vino llega el momento de acercarnos físicamente a él, de adquirir una botella para degustarla.
Página 1 de 3
> >>