martes, 06 de enero de 2009 - La Revista » Enciclopedia



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Los variedades blancas en Rioja y su pronta desaparición Imprimir


por Iván Ausejo Pérez, enólogo de Vallemayor

Rioja posee 3 variedades de uva blanca permitidas por su Consejo Regulador. Viura o Macabeo, Malvasía y Garnacha blanca, de las cuales la primera representa casi la totalidad del viñedo destinado a las mismas. También existen focos más o menos delimitados donde variedades como la Moscatel o la Rivadavia, sin duda mucho más aromáticas que la Macabeo, tienen una implantación mínima en viñedos viejos y de las cuales los cosecheros elaboraban vinos para su propio consumo.

Dichas variedades se encuentran con dos problemas actualmente:

1. La proporción de viñedo destinado a variedades blancas esta decreciendo rápidamente en los últimos 3 años, debido a las ayudas de reestructuración otorgadas por la Comisión Europea indiscriminadamente.

Estamos llegando, a mi entender, a la situación inversa que se produjo en la década de los ochenta, en la cual, por una política nefasta se premió la plantación de Viura, por encima inclusive de replantaciones con variedades tintas, limitando así la diversificación de las viníferas blancas y desequilibrando la proporción blanco/tinto, dando lugar durante tiempo a la producción de más uva blanca de la que los mercados de vinos blancos y rosados demandaban y cuyo destino final eran en ocasiones los tintos.

2. Los blancos de Rioja han sido atacados queriendo compararlos con los elaborados con uvas procedentes de variedades más aromáticas. No es cierto que las uvas blancas en esta región den vinos sin potencial. Producen blancos muy apreciados tanto en sus modalidades de vinos jóvenes y afrutados e inclusive semidulces, como en sus buenas características para la crianza en barricas de roble. Por otra parte, existen municipios de esta región que también pertenecen a la Denominación de Origen Cava.

Todo ello está llevando a que actualmente, a pesar del interés de muchas bodegas de nuestro entorno de mantener unos mercados del vino blanco, los viticultores, gracias a estas ayudas y a unos años con precios excesivamente bajos, se han lanzado a la extinción de estas variedades en nuestros viñedos.

Si la evolución de la transformación de viñedos de blancos en tintos sigue a este ritmo, en poco tiempo Rioja verá cómo no tiene suficiente volúmen de vino blanco para mantener la demanda, perdiéndose así los amantes de este color de vino la posibilidad de consumir blancos en todas sus modalidades que hasta el momento tanto han gustado.Con todo ello pedimos dos reflexiones:

1. Pararse y pensar un poco antes de seguir arrancando indiscriminadamente el blanco. Hará falta transformar el blanco sobrante y las parcelas donde estas uvas no obtengan cotas elevadas de calidad. En el blanco también existe el "terroir" .

2. Potenciar, por otro lado, tanto la investigación dentro de las bodegas como la recuperación de las viníferas minoritarias con las cuales nuestros ancestros elaboraban vinos blancos de reconocido prestigio.

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