Sus 50.000 Ha. de viñedo se distribuyen entre las Comunidades Autónomas de La Rioja, Navarra y País Vasco con tierras de tres tipos: un 25% arcillo-calcáreas estructuradas en terrazas y pequeñas parcelas, un 25% arcillo-ferrosas en forma de lomas y un 50% aluviales en grandes parcelas llanas. Todas ellas se ven influenciadas por la unión del clima Atlántico y, a medida que se desciende de oeste a este se vuelve más seco y cálido debido a la influencia del mediterráneo.
Historia
Los antecedentes de la historia del vino de Rioja pueden encontrarse en el siglo XII cuando el rey Sancho de Navarra reconocía jurídicamente los vinos de esta zona; en el siglo XIII, Gonzalo de Berceo los menciona en sus versos compuestos en San Millán de la Cogolla; pero será a finales del S. XVI en Logroño donde realmente se encuentren mayores referencias. En 1787 la creación de la Real Sociedad Económica de Cosecheros de Rioja fomenta el cultivo de la vid, la elaboración del vino y el desarrollo de su comercio.
La aparición de una plaga de Oidio que afectó severamente al viñedo entre 1855 y 1865 en el siglo XIX conlleva un retroceso que se salva gracias al comienzo de los tratamientos sanitarios en la vid; además, a partir de la década de los 80, se construyen numerosas bodegas y se funda la Estación Enológica de Haro que supone un importante avance en la enología riojana.
De nuevo una plaga, esta vez la Filoxera, destruye una gran parte del viñedo que no se repondrá hasta 1910, fecha a partir de la cual la zona comienza un período de auge gracias a fructíferas cosechas que llevan a la creación de multitud de bodegas; pero será en 1964, con la llamada cosecha del siglo por su cantidad y calidad, cuando La Rioja se lance definitivamente y se consolide como gran elaboradora de vinos de calidad.
La Denominación de Origen
El Consejo Regulador de Rioja, cuyo decreto de creación proviene de 1926, es el más antiguo de España, si bien no es hasta 1970 cuando se aprueba su reglamentación y adquiere una estructuración y funciones definidas. El 3 de abril de 1991, una orden ministerial reconoce su labor y le otorga un rango que tan sólo posee esta Denominación de Origen y que es el de Calificada.
La diversidad de terrenos y de clima hacen que la D.O. se divida en tres subzonas: Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Baja cuya producción media anual es de 190 millones de litros de los que el 75% corresponde a vino tinto y el resto a blanco y rosado. La elaboración de vinos protegidos se realiza exclusivamente con uvas de las variedades tintas Tempranillo, Garnacha, Graciano y Mazuelo, y de las blancas Malvasía de Rioja, Garnacha Blanca y Viura.
De estas variedades se consideran preferentes Tempranillo y Viura. Además la D.O. regula los conceptos de "crianza", "reserva" y "gran reserva" exigiéndo unos plazos mínimos de envejecimiento. En el caso de los tintos de crianza este período es de dos años con una permanencia mínima en barricas bordelesas de roble de un año, y de seis meses para los blancos y rosados; para la indicación de reserva los tintos deben criarse en roble y botella un total de 36 meses de los cuáles 12 deben pasar en barrica; en el caso de los blancos y rosados la crianza debe realizarse en roble y botella durante 24 meses mínimo con 6 en barrica. Por último para conseguir un gran reserva tinto hace falta una crianza de 24 meses mínimo en roble completada con al menos 36 en botella; para blancos y rosados el periodo total es de 48 meses con un mínimo de 6 en barrica.
Los Vinos
La mayoría de los vinos riojanos proceden de una especial unión entre las variedades propias de la denominación y los suelos y terrenos específicos de cada una de las subzonas que la componen.
En general los tintos son vinos clásicos, de vivo color, aromas penetrantes, ligeros al paladar y de grado medio en los que predomina la gustosidad de la excelente Tempranillo.
Los rosados son frescos y fragantes y con un color rosa vivo proporcionado por la Garnacha. Los blancos cuentan con finos aromas, paso ligero, grado no muy elevado y en ellos predomina la variedad Viura.