martes, 06 de enero de 2009 - La Revista » D. Origen



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ALELLA Imprimir


Ubicada en el norte de Barcelona, ocupa una superficie total cercana las 400 Ha., repartidas tanto cerca del mar como al otro lado de la sierra litoral, siendo una de las denominaciones más pequeñas de España.

Viña del Maresme, símbolo de la Barcelona más profunda, su característica fundamental es que es una viña urbana civilizada, unas de las últimas cepas catalanas rodeadas de cemento, piedra y asfalto, que sigue viva a pesar del continuo crecimiento de la ciudad y a la especulación también creciente del terreno.

Su suelo es tan bien muy peculiar, ya que existe el llamado "sauló", terreno arenoso-granítico de llamativo color casi blanco que retiene la irradiación solar y es muy permeable, lo que facilita a maduración de la uva y le aporta elegancia al vino. Estos terrenos se centran en la fachada litoral, donde los viñedos toman forma de parcelas escalonadas en la falda de las colinas. En el interior el terreno es más granítico con manchas arcillosas.

El clima es claramente mediterráneo, como sus vinos, con veranos cálidos y secos e inviernos suaves. La sierra litoral protege a la denominación de los vientos fríos y condensa la humedad del mar, creando un benévolo microclima.

Historia

Alella y sus vinos, la tierra y el fruto, se han visto unidos, fundidos desde sus principios, debido a la indudable tradición vitivinícola de la zona y a la calidad de sus vinos.

Ya en el Imperio Romano eran conocidos, como se señala en las obras de Plinio y Marcial que loan las virtudes de los que ellos conocían como vinos layetanos. En la Edad Media eran los predilectos en la Sede barcelonesa y después se convirtieron en los más exportados de toda Cataluña, sobre todo a América.

La Denominación de Origen

Las uvas adscritas a la denominación son las siguientes:

Blancas: La variedad de uva más típica de la comarca es la Pasa Blanca (muy parecida a la xarel.lo), que comparte viñedo con las tradicionales Garnacha Blanca, Pasa rosada, Picapoll y Malvasía, a las que en la actualidad hay que sumar la Parellada, Macabeu, Chardonnay y Chenin Blanco.

Tintas: para la minoritaria elaboración de rosados y tintos se utilizan las tradicionales Garnacha Negra y Peluda, el Ojo de liebre (Ull de llebre) y en nuestros días, la Merlot y Cabernet Sauvignon.

Los Vinos

Principalmente blancos, de diferentes tipos, entre los que destacan el Alella tradicional, que se muestra ligero y aromático, amable al paladar y sin llegar a ser dulce. También se elaboran blancos secos, pálidos, llenos de perfume y frescor.

En cuanto a los rosados y tintos, están llenos de personalidad, con vivos colores, aromáticos y varietales, en los que destaca su equilibrio producto de su estupenda maduración.

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