La Denominación de Origen ampara los terrenos ubicados en los términos municipales de Jerez de La Frontera, Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Trebujena, Rota, Puerto Real, Chiclana de la Frontera y algunos pagos de Lebrija.
Dentro de esta zona, se puede realizar una subdivisión que englobaría los "Jerez Superior" (pagos de tierras albarizas de los términos municipales de Jerez, Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda) y por otra parte la que forma la "Zona" (pagos de tierra de barros y arenas de Chipiona, Trebujena, Rota, Puerto Real, Chiclana de la Frontera y Lebrija).
Su clima es el de una zona meridional cálida a la que le influye directamente el océano Atlántico. La humedad viene determinada por el viento de poniente, que en verano suaviza las temperaturas. La región disfruta de 290 días de sol despejado y de un pluviometría media de 600 l/m2 anuales, condiciones climáticas que ayudan al óptimo desarrollo de la vid y a la perfecta maduración de la uva.
En cuanto al suelo, destaca la singularidad de su tierra blanca, la "albariza", una marga orgánica rica en carbonato cálcico, arcilla y sílice. En menor proporción también se encuentran zonas con tierras de barros y arenas.
Historia
Ya el geógrafo griego Estrabón en el siglo I a.C. escribió en su libro "Geografía", Libro III de las vides jerezanas, traídas a la zona por los fenicios allá por el año 1100 a.C. Para corroborar la antigüedad de la cultura vinícola de Jerez se han descubierto recientemente dos lagares en un yacimiento fenicio del siglo VIII a.C. en el castillo de Doña Blanca, a 4 Km. escasos de Jerez.
Griegos y más tarde romanos se quedan prendados de los caldos gaditanos, creándose un rico comercio de vino, aceite de oliva y "garum" (una salsa de escabeche nada suculenta) entre la Bética y el Imperio.
A pesar de la prohibición coránica de consumir alcohol, la producción de jerez se mantiene sin problemas, pero es a partir del siglo XIII con la llegada de los cristianos cuando el vino comienza su auténtica ascensión, empezando su importación a Inglaterra, que denomina el jerez con el nombre árabe de la ciudad, "Sherish".
La importancia británica en la historia del jerez continúa a lo largo de los siglos, ligados por siempre a través del comercio y de inversores ingleses que crean bodegas de la importancia de Harveys, Croft o Ahold.
La Denominación de Origen
El Reglamento del Consejo Regulador de la Denominación de Origen considera aptas las siguientes variedades de vides:
Palomino Fino: considerada una variedad autóctona y conocida con mil diversos nombres (Albán, Horgazuela, Jerez, Palomino…). Ha ido extendiéndose y en la actualidad es la preponderante en la elaboración del jerez.
Pedro Ximénez: conocida también como Alamis, Pedro Jiménez o Ximen, es una vid dulce de gran calidad con gustos a frutas y particular aroma.
Moscatel: variedad universal de origen africano, en los pagos jerezanos desarrolla toda su calidad, mecidas las vides por la brisa marina.
Los Vinos
Los vinos de jerez, debido a sus peculiaridades y a que se cría en contacto con el aire, se clasifican primeramente antes de entrar en crianza. Mediante una cata individual se marcan las botas con:
Una raya. Muy limpios en nariz, adecuados para la crianza. Dan lugar a los Finos, Manzanilla y Amontillados.
Una raya y un punto. Con más cuerpo que los anteriores, son ideales para elaborar olorosos.
Dos rayas. Serán destinados a vinos que no sean Finos, clasificándose más adelante.
Tres rayas. Con deficiencia en su evolución, se destinarán para su destilación.
Además, se pueden distinguir los siguientes tipos de jerez:
Fino: Color pajizo-dorado, aroma punzante y con la ligereza de la almendra, seco y ligero al paladar. Su crianza es "en flor" y su graduación alcohólica oscila en torno a los 15º y medio.
Manzanilla: De color pajizo, aroma punzante y seco y ligero al paladar, se cría "en flor" en las bodegas de Sanlúcar de Barrameda. Unos 15´5º de graduación alcohólica.
Amontillado: De maravillosas tonalidades ambarinas, su aroma es punzante y con recuerdos a avellanas. Su graduación alcohólica asciende hasta los 17´5º.
Oloroso: Su color se extiende entre el ámbar y el caoba y su aroma es tan acusado como su nombre. De unos 18º, tiene mucho cuerpo.
Palo Cortado: Caoba brillante, su aroma es avellanado y el paladar es seco, equilibrado, de gran elegancia y persistencia. Es el perfecto punto medio entre la suavidad del Amontillado y la gordura del Oloroso. Graduación alcohólica en torno a los 18º.
Pale Cream: De color pálido, suave y de aroma delicado, su graduación alcohólica es de unos 17´5º.
Cream: Obtenido a partir del Oloroso, es un vino dulce de color oscuro. Aroma punzante y mucho cuerpo y una graduación similar al Pale Cream.
Pedro Ximénez: Caoba oscuro, su aroma es muy característico debido a su pasificación. Suave y dulce en boca, está elaborado a partir de uvas Pedro Ximénez expuestas al sol para su conversión en pasa. Graduación cercana a los 17º.