La Mancha es la región natural más extensa de la Península Ibérica con 30.700 Km.2, coincidente además con las tierras de la Denominación de Origen del mismo nombre, y se extiende por la Meseta Central englobando 182 municipios de las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo.
De horizontalidad casi perfecta, tan sólo alterada por algún cerro aislado de baja altura, la zona es una gran llanura con una altitud media de 700 metros, que se asienta sobre suelos pardo-rojizos bastante calizos originados a partir de sedimentos miocénicos, afectada por un clima continental extremado con gélidos inviernos y tórridos veranos. La oscilación térmica puede ir de los 45ºC del verano a los -15ºC del invierno y su pluviometría es escasa con unas precipitaciones de 300-400 mm./año y sequías prolongadas que castigan sus tierras. La insolación es de unas 3.000 horas de sol despejado al año.
Historia
La historia del cultivo de la viña en la región se remonta, cuando menos a la época romana y se mantuvo con la dominación musulmana a pesar de la prohibición coránica sobre el consumo de alcohol. Durante el siglo de oro, escritores como Cervantes, Lope de Vega y Tirso de Molina no escaparon al embrujo de los vinos manchegos y los citaron en muchas de sus obras.
Pero la verdadera explosión del viñedo en La Mancha da comienzo en las décadas de los 40 y 50 cuando es cultivado ya de forma masiva y ajustada a los cánones del esquema industrial surgiendo por toda la región numerosas cooperativas vinícolas, la mayoría de las cuáles han perdurado hasta nuestros días. Hoy en día no sólo es el cultivo más importante de la zona, sino que es además la principal actividad económica de los municipios que componen la D.O.
La Denominación de Origen
El consejo regulador de Denominación de Origen La Mancha, la región vitivinícola más extensa del mundo con 191.474 Ha. de viñedo acogidas en la actualidad, se crea en 1973 siendo aprobada su legislación definitiva en 1976. En su reglamento quedan contempladas las variedades blancas Airén, reina de los viñedos manchegos con predominio en el 85% de los suelos dedicados a la vid, Macabeo, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Pardilla. La variedad Cencibel es la elegida para la elaboración de vinos tintos aunque se autorizan también Moravia, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot. De estas variedades se consideran como principales Airén y Cencibel.
Los Vinos
Con todas ellas se elaboran vinos blancos, rosados, tintos que pueden ser jóvenes y tradicionales y desde julio de 1995 espumosos.
Los vinos jóvenes deben ser consumidos en un periodo no superior a 9 meses desde su elaboración.
Los tradicionales tienen una vida natural comparable a la de cualquier otro vino de crianza, aunque su conservación ha sido realizada en depósitos o tinajas.
Los vinos tintos pueden, además ser de crianza con 2 años de envejecimiento, de los cuáles al menos uno deberá hacerse en barrica o botella; de reserva con un mínimo de 12 meses en roble y 24 en botella, y de gran reserva con unos períodos mínimos de 24 meses en roble y 36 en botella.