Lanzarote es la isla más oriental del archipiélago canario y la que posee un paisaje y unas particularidades más impactantes; con una geografía practicamente llana la zona de cultivo de la vid oscila entre los 100 y los 500 metros de altitud siendo la altura máxima de la isla de 670 metros.
El viñedo cuenta con una edad media que oscila entre los 30 y los 50 años, aunque también existen nuevas plantaciones de unos 5-6 años, y se planta en enarenados suelos de colores rojizos con textura franco-limo-arcillosa, en lo que se conoce como lapilli o picón, ceniza volcánica porosa, que actúa a modo de una oscura esponja que retiene el leve rocío de la mañana y lo transmite a las cepas durante el día. El clima que afecta a toda la isla es subtropical seco con escasas precipitaciones (200 mm./año) y dos vientos azotan el terreno; por una parte vientos de Levante que suelen transportar polvo en suspensión del Continente Africano (Calima) y por otra por los benéficos Alisios que llevan la humedad del Atlántico a la atormentada geografía. La temperatura oscila entre los 16 y los 24ºC y la insolación entre las 2.710 h. de Las Vegas y las 3.048 h. de la zona del aeropuerto.
Historia
La historia de la vid en la isla tiene sus orígenes en la erupción del volcán Timanfaya, que dio el perfil original a la isla y su singular paisaje, modelado con la lava tanto de este como de otros numerosos volcanes. Gracias a esta lava convertida después de siglos en lapilli regenerador, los campesinos de la zona han conseguido una fructifera viticultura que es ejemplo de la lucha dramática entre el hombre y el medio.
La Denominación de Origen
El Consejo Regulador aprobado en 1993, tiene su origen en la Asociación Promotora El Volcán y su configuración actual data de 1994.
El área geográfica que abarca comprende los siete muncipios de la isla de Lanzarote: Arrecife, San Bartolomé, Tías, Tinajo, Haría, Yaiza y Teguise con una superficie total de plantación de unas 3.000 hectáreas, en las que el agricultor conejero utiliza dos métodos; por una parte usa hoyos en forma de embudo en la capa de ceniza hasta llegar cerca de la tierra vegetal y allí a unos 2 metros de profundidad planta de 1 a 3 vides construyendo luego muros semicirculares de piedra para proteger a la cepa de ser cubierta por la ceniza. En las zonas donde la capa de lapilli es menor (Tinajo, Masdache y Yé-Lajarres) estos muros se construyen para proteger la cepa del viento. Un marco de plantación único en el mundo y una cosecha percoz que se inicia en el mes de julio.
Las variedades con las que se elaboran sus vinos son las blancas Burrablanca, Breval, Diego, Listán Blanca, Malvasía, Moscatel y Pedro Ximénez, y las tintas Listán Negra y Negra Moll (Mulata).
Los vinos
La mayor parte de la cosecha se destina a la elaboración de vinos blancos, ya sean secos, semisecos, semidulces, dulces, de licor, crianzas y espumosos, cuya principal característica es la personalidad que les confiere la Malvasía. Son agradables en boca, equilibrados y con un ligero final almendrado.
Los rosados son de color rosa-grosella, frescos afrutados y persistentes.
Los tintos son, en general, vinos de media capa, cálidos y de buena estructura.
Los vinos de licor elaborados a partir de Moscatel son muy generosos, aromáticos y de excelente calidad en el postre y en el aperitivo.