Rodeados de urbanizaciones, con un proyecto orientado al turismo de calidad y a la exportación, aunque en la Península sea bastante desconocida, la denominación de origen Benissalem-Mallorca no es ni la mayor que hay en las islas, ni la que más viñedo ni bodegas tiene, pero sin embargo es la zona histórica, la que reúne a las bodegas más tradicionales y la que ha sabido mantener durante muchos años la esencia del vino de Mallorca.
Los romanos introdujeron las vides en Baleares y su vino de malvasía de Banyalbufar llegó a alcanzar una gran notoriedad, hasta Julio Verne escribió sobre las elaboraciones de esta tierra. Pero el mejor momento del vino mallorquín fue a finales del siglo XIX, cuando la filoxera había arrasado Europa, incluyendo la Península, y en la isla había más de 30.000 hectáreas de viñedo con la que se abastecía a todas partes. La desgracia es que luego les tocó la filoxera a ellos también, y todos aquellos viñedos desaparecieron. Cuando pasó la plaga y se decidieron a replantar, ya se habían quedado sin mercados, así que pusieron pocas vides, tan solo unas 2.000 hectáreas, que iban dirigidas al consumo interno.
En 1972, cuando surgió la ley del vino, que todavía se mantiene, y comenzaron a definirse un buen número de denominaciones de origen, los técnicos del Ministerio de Agricultura aparecieron por el pueblecito de Benissalem. Allí había uvas autóctonas y de calidad, y una elaboración tradicional, pero no pudieron conceder la D.O. porque solo había una bodega embotelladora, José Luis Ferrer, que vende entre otras cosas el Franja Roja, el vino más tradicional e histórico de las islas. Luego llegó la avalancha del turismo y los elaboradores locales no estaban en condiciones de abastecerlos a todos, así que desde la Península se importaban vinos a granel, de calidad más que dudosa, que se embotellaban en los polígonos industriales de Palma y se etiquetaban como vino de Mallorca. Esto les hizo mucho daño, pero poco a poco fueron avanzando, y en 1991 se crea por fin la denominación de origen Benissalem a la que luego se la añadió con un guión, Mallorca, para hacer frente al fraude, y el resultado es que ahora han conseguido eliminar esos vinos y poner las cosas en su sitio.
Una Denominación con personalidad
La denominación de origen Benissalem-Mallorca, está situada en centro occidental de la isla, entre Palma e Inca, y agrupa a cinco pueblos: Santa María del Camí, Benissalem, Sencelles, Consell y Santa Eugenia. Es una zona llana y protegida de los fríos del norte por la potente sierra de la Tramuntana con cumbres por encima de los 500 metros de altura. Cuando se funda la denominación había tres bodegas, y ahora ya son ocho que producen entre todas algo más de un millón y medio de litros al año y disponen de más de 4000 hectáreas de viñedo que poco a poco van aumentando. Eso si, con dificultades, porque como cuenta el presidente de su consejo regulador Sebastián Roses, plantan hasta en los solares, porque la ley del suelo en Mallorca es algo complicada y a partir de 14.000 metros cuadrados en una finca rústica, ya se puede construir una casita y edificar. Rodeados de un turismo expansivo, plantan y tienen que abastecerse de fincas con menos metros cuadrados, porque muchas veces es más rentable construir que producir vino.
En esta tierra cuentan con uvas autóctonas de gran calidad, como son la Manto Negro, que es la mayoritaria y la Callet. También tienen una uva blanca típica que es la Moll o Prensal, a la que se emparenta con la Xarel.lo catalana. De cualquier manera, el grueso de la producción va para tintos, generalmente con bastante crianza en madera. En la denominación se vive un auténtico debate sobre la utilización o no de variedades foráneas, y van ganando los que quieren limitarlas. El caso es que la Manto Negro, por lo visto no mantiene muy bien el color y los aportes de la Callet y de otras dos variedades implantadas, como son la Monastrell mediterránea y la Tempranillo, no son suficientes para algunos que prefieren utilizar las clásicas Cabernet y Merlot. Los tradicionales se defienden diciendo que Cabernet y Merlot hay en todas partes y que la riqueza de la zona está en la personalidad de las variedades autóctonas. El resultado es que cualquier vino tinto de la denominación Benissalem-Mallorca debe tener un 50% de Manto Negro, y como algunos se apresuraron a poner el resto de Cabernet, el porcentaje de esta se ha limitado a un máximo del 30% Así andan tirando de momento, hasta que se vuelva a reabrir el debate, que se da por todos los lados incluso en la forma de vendimiar. Para algunos, que la Manto Negro y la Callet salgan algo abiertas de color y con poca acidez, es porque se vendimia toda la parcela a la vez, uniendo las uvas más maduras con las que están menos, mientras que si se hacen tres pasaditas al viñedo, recogiendo cada vez solo las uvas que están plenamente maduras, hay color y energía suficiente.
Saber aunar tradición y nuevas técnicas
Cuando los nuevos presentan estos tipos de vinos, los elaboradores tradicionales sostienen que este no está hecho con las uvas autóctonas, y además dan mucho grado, lo que no termina de gustarles. El caso es que se puede decir que existen dos tendencias, lo que enriquece el panorama, y realmente son tendencias porque todas las bodegas están renovadas y las antiguas han invertido en enólogos y nueva tecnología, mientras que las modernas ya vienen con ella.
La bodega más poderosa de toda la zona es la elaboradora del Franja Roja, la firma tradicional fundada en 1931 que produce más de medio millón de litros al año. Y la más innovadora actualmente es Hereus de Ribas, perteneciente a la familia Oliver, un apellido tradicional en el vino mallorquín que han sido pioneros en la introducción de Cabernet Sauvignon, y que actualmente trabajan a dos bandas: una, impulsando las variedades tradicionales, pero intentando sacarlas toda su estructura; y otra probando con variedades como la Shyra, que sin duda les conducirá a problemas con el consejo regulador. Está asesorados por José Luis Pérez Verdú, el mago de El Priorato, y es su habilidosa hija Sara la que hace el vino.
Unos bodegueros le dan bastante crianza al vino, otros mucha menos, buscando barrica nueva y más expresión, y el caso es que la denominación de origen ofrece un muestrario de vinos para poder disfrutar. Venden en la alta restauración de la isla y exportan a Alemania o Dinamarca, siendo el mercado español para ellos tan complicado como puede ser el de otros países productores como Francia o Italia. Y eso habría que cambiarlo, porque la personalidad, la originalidad y la calidad de muchos de sus vinos, merece la pena ser conocida en la Península y algunos de ellos formar parte del cuadro de honor de los grandes vinos españoles.
Araceli Carretero
CATA VINOS BINISSALEM

Viña Veritas Blanco 1999 Fermentado en barrica JOSÉ L. FERRER 5,70 € | Amarillo dorado de aspecto brillante y glicérico. Nariz de intensidad media alta, donde destacan los buenos tostados de la madera. Hay recuerdos minerales y ligeros fondos frutosos. En boca es sabroso, con equilibrio, cálido y de tacto suave. |
Ribas Blanc 2001 HEREUS DE RIBAS 4,80 € | Amarillo pajizo pálido con reflejos verdosos y ligeros dorados. Nariz de intensidad media donde destacan notas florales y frutales. Recuerdos de acacias y fondos de manzana y huesos de fruta. En la boca es fragante, frutoso, agradable en el tacto, fácil de beber y bien elaborado. |
Macià Batle Rosado 2001 BODEGUES MACIÀ BATLE S.A.T 5,95 € | Rosa fresa con reflejos asalmonados. Intensidad media, donde destacan ciertos frutos rojos bien sazonados como frambuesa muy madura. Boca de medio cuerpo, fresco, con equilibrio, sabroso y desenfadado. |
Macià Batle, blanc de blancs 2001 BODEGUES MACIÀ BATLE S.A.T 6,80 € | Amarillo oro de aspecto brillante con reflejos ligeramente verdosos. Intensidad media con notas de manzana verde, níspero y ciertos aromas de almendras crudas. Entra suave.De paso de boca fresco, es fragante y vivaz.Media persistencia en vía retronasal. |
Jaume de Puntiró Daurat 1999 Fermentado en Barrica CELLER JAUME DE PUNTIRÓ 6,92 € | Amarillo oro de aspecto límpido. Nariz aún colonizada por la madera nueva. Notas resinosas y especiadas sobre un fondo de cedro y ecos de vainilla. En la boca se aprecia buena madera nueva que arropa a la fruta. Necesita botella. A pesar del tanino secante de la madera hay un tacto agradable y suave en el paso de boca. |
Macià Batle Crianza 1999 MACIÀ BATLE 7,75 € | Rojo rubí cubierto con ribetes atejados. Nariz aún con predominio de la madera nueva. Hay recuerdos de ciruelas en su mejor madurez. La nariz destaca por su franqueza y limpieza. Ciertos fondos de monte bajo mediterráneo. En boca es suave y discurre bien en el paladar. Taninos de la barrica por integrar. |
Jaume Puntiró. Buc 1999 CELLER JAUME DE PUNTIRÓ 13,25€ | Cereza muy madura con ribetes teja. En nariz se aprecian elegantes notas de la madera tostada, recuerdos minerales, carácter balsámico y de frutos negros bien sazonados (mora de zarza). En su entrada el vino es suave. Amplio de matices es sustancioso, con cuerpo y suavidad al tiempo. Buen trabajo de la madera. |
Veritas Reserva 1998 JOSÉ L. FERRER 14,04 € | Cereza madura con ribetes atejados. Nariz con un buqué donde hay amplios registros olfativos. Hay notas animales. Ligeros apuntes almizclados. Fondos balsámicos y otras notas de hierbas aromáticas. En la boca es amplio, sabroso, con un buen balance gustativo. |
Ribas Negre Crianza 1999 HEREUS DE RIBAS 7,02 € | Rojo cereza picota con ribetes granate oscuro. Nariz aún en fase de desarrollo. Apuntes cálidos engarzados con frutas rojas y negras muy maduras. La madera no eclipsa sus notas frutales. La boca es sabrosa, con parte de la tanicidad de la madera por integrar. |
Manto Negro 2000 VINYES I VINS CA SA PADRINA 5 € | Rojo cereza profundo con ribetes atejados y ligeros apuntes granate. Nariz frutosa con buena maduración. Notas tostadas y ecos de monte bajo. En la boca es un vino lleno, con buena concentración frutosa. Agradablemente cálido y con la personalidad de la Manto Negro. |
Reserva Especial 1997 Joan Miró JOSE L. FERRER 48,10 € | Cereza madura con ribetes atejados. En la nariz se aprecian aromas terciarios (especias, cueros bien curtidos y apuntes balsámicos). En boca se presenta amplio con buen equilibrio entre los bloques gustativos. Sabroso. |
José L. Ferrer Crianza 1999 JOSE L.FERRER 5,94 € | Rubí cubierto con ribetes ladrillo y aspecto algo mate. Nariz con notas desarrolladas de su estancia en barrica y botella. Intensidad media baja. Frutas bien maduras y ecos balsámicos. En la boca nos encontramos con un vino sabroso, con los taninos bien fundidos. Seco en el paso. |
Alba Flor 1999 VINS NADAL S.L | Rojo rubí cubierto con ribetes atejados. Nariz de intensidad media. Frutas bien sazonadas. Apuntes de orejones. Entra suave para volverse algo más seco en el paso de boca. Es cálido, parte de los taninos de la madera se presentan algo secantes. Sabroso, fácil de beber. |