miércoles, 07 de enero de 2009 - La Revista » Reportajes



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Tierras de Vinos. Vinos de Madrid, a la caza de la gran ciudad Imprimir


Vinos Madrid 1 definitivo vivir el vino

Siempre esperando el despegue definitivo, siempre esperando una bodega que lidere a toda la zona, lo que quizá ya empieza a conseguirse; siempre esperando que la gran ciudad, el primer mercado de vinos de España, los reconozca como hijos suyos y los de un sitio en su mesa; siempre esperando.

Denominación de origen Vinos de Madrid que prácticamente rodea a la ciudad por sur, este y oeste, tiene una extensión como Ribera de Duero, una producción de unos cuatro millones de litros anuales y un permanente tira y afloja por hacer calidad y darse a conocer. Están en ello.

Curiosamente la zona siempre ha tenido una gran tradición vinícola y de vinos de calidad. Los vinos de San Martín de Valdeiglesias, los moscateles de Fuencarral y Hortaleza, los tintos de Valdemoro, Fuenlabrada, Arganda o Móstoles; lugares donde ahora mismo hay auténticas ciudades y montañas de cemento y asfalto, eran viñedos cuyo prestigio se comentaba, y de los que se escribía en la Corte, durante los siglos XVI hasta finales del XIX. Esta fue la época de máxima prosperidad de los vinos madrileños, estimulada por la presencia omnipotente de la capital del Reino. Madrid siempre ha sido una ciudad sedienta, y a finales del siglo XVI había censadas más de 400 tabernas que trabajaban con entusiasmo. En los hornos de Colmenar de Oreja se cocían las gigantescas tinajas en las que se fermentaba el vino, y los bodegueros de la zona lo guardaban en pellejos de piel de cabra y en sus carros tirados por mulos lo distribuían por la capital. La prosperidad duró hasta 1861 en que concluyó el tendido del tren Madrid - Andalucía, y a través de él, y por la estación de Atocha, los vinos manchegos, y sobre todo los de Valdepeñas, inundaron la ciudad relegando a los vinos locales. Ahí andaban defendiéndose como podían cuando la epidemia de filoxera les dio la puntilla definitiva.

La denominación de origen Vinos de Madrid está subdividida en tres zonas que en un principio incluso se barajó, con toda soltura, la posibilidad de hacer tres denominaciones diferentes. La cordura terminó triunfando, porque si la denominación actual se las ve y se las desea para darse a conocer e invertir en comunicación, tres hubiera sido una atomización imposible.

San Martín de Valdeiglesias

La primera de las tres subzonas es la de San Martín de Valdeiglesias, la que tenía más fama siglos atrás y que ahora mismo anda un poco a la cola de las tres. Trabajan sobre todo la variedad Garnacha en tintos, y la Albillo en blancos. Con unos terrenos muy especiales y cepas muy viejas, de poca producción y mucha calidad, estarían en condiciones de hacer unos vinos excelentes de golosas garnachas viejas, como en las zonas de Tarragona y Priorato, por ejemplo, pero a las cooperativas locales les cuesta romper la tendencia del vino a granel, en el que mezclan lo bueno y lo malo, con dudosos resultados. El Albillo blanco en esta zona tan calurosa lo vendimian en agosto y a 13 grados, y les sale demasiado maduro. Eso ya los sabían en el siglo XVI que con los albillos hacían vinos generosos. Esta subzona tiene muchas posibilidades, pero están muy parados todavía.

Navalcarnero

La segunda subzona es la de Navalcarnero, entre la zona anterior y la manchega denominación de origen Méntrida. La Garnacha es la variedad fundamental, pero algunas bodegas están introduciendo Tempranillo y variedades francesas con buenos resultados. En esta zona se encuentra la bodega Ricardo Benito, antigua productora de graneles, como todas, y que ha dado un salto poderoso convirtiéndose en la actualidad en la punta de lanza de toda la denominación de origen con su vino más famoso, el Tapón de Oro. También, porque no van a ser menos, elaboran un vino muy rico que se llama Divo, del que hacen menos de 1000 botellitas, pero que venden a 138 euros la botella, es decir a unas 23.000 pesetas.

Arganda

En cuanto a la tercera subzona, la de Arganda, con Villarejo de Salvanés y Colmenar de Oreja como núcleos potentes, es la zona más desarrollada. Trabajan mucho con la Tempranillo, aunque también están introduciendo la Shyra. Aquí se concentran buenas bodegas, entre ellas Jeromín, que es la más famosa de toda esta subzona y un ejemplo de antigua bodega granelista que está haciendo un esfuerzo por modernizarse y ponerse en primera fila.

Madrid es una plaza difícil. Al contrario de otras zonas en donde existe una especie de "patriotismo vinícola", y el consumidor da prioridad al vino de su tierra, antes que a los demás, en la capital hasta ahora eso nunca ha tenido importancia y compiten por igual los vinos de cualquier parte, quizá porque la gente de Madrid procede de cualquier parte. Las llamadas de los vinos de los alrededores de la gran ciudad se escuchan, pero poco; a pesar de que algunos vinos se llamen Puerta del Sol o Puerta de Toledo. Así que los buenos bodegueros se han dado cuenta ya, que solo podrán apelar a esa especie de patriotismo local si hacen calidad. Las señales son muy buenas. A parte de las bodegas antes señaladas, y otras que les siguen los pasos, por lo visto gente que sabe muy bien lo que hace como el Marqués de Griñón y Telmo Rodríguez, un excelente enólogo que trabaja con habilidad y éxito en varias zonas españolas, están planteándose trabajar en la subzona de San Martín de Valdeiglesias.

Es la única manera. Si salen unos cuantos vinos de calidad darán prestigio a toda la zona, y entonces es cuando estarán en condiciones de cazar a la ciudad de Madrid, que a lo mejor los prohija y todo. Así que de momento, a seguir avanzando y a esperar, siempre esperar.

Araceli Carretero

CATA VINOS DE MADRID

 

Vinos Madrid 2 vivir el vino

Viña Maín Blanco 2001

Bodegas Orusco S.L.  

Color amarillo pajizo pálido con reflejos verdosos y acerados. Nariz de intensidad baja. En boca resalta su carácter frutal. Suave de entrada y ligero, con marcada acidez. Limpia la boca. 

Jesús Díaz Blanco 2001

Bodegas Jesús Díaz  

Color amarillo pajizo con reflejos dorado verdosos y fina burbuja. Aromas de fruta blanca y recuerdos florales junto a almendras crudas y herbáceos. En boca es sabroso, redondo. Rasgos vegetales y acidez marcada.  

Puerta del Sol Malvar Blanco Fermentado en roble 2000

Vinos Jeromín  

Amarillo oro con reflejos dorado verdosos. En la nariz predominan aún notas de vainilla de la madera, junto con un fondo especiado y de coco. En boca es suave, marcados los taninos de la madera y una grata acidez. Largo en vía retronasal.  

Maín Cabernet Sauvignon Tinto 2000

Bodegas Orusco S.L.  

Color cereza madura y ribetes granate oscuro. Nariz de intensidad media baja, con aromas de cerezas negras y zarzamora junto con fondos pimentolados. Amplio, sabroso y carnoso en boca. Taninos por evolucionar.  

Jesús Díaz Tinto 2001

Bodegas Jesús Díaz  

Rojo amoratado con ribetes cardenalicios. Nariz de intensidad media, con aromas de frutos negros y apuntes de sotobosque y balsámicos. Amplio, estructurado y carnoso, con buena acidez y equilibrio en boca. Amargos finales bien integrados. Sabroso y largo en una retronasal especiada.  

Tapón de Oro Tinto 2001

Bodegas Ricardo Benito  

Color rojo cereza picota con ribetes granate oscuro. En nariz apuntes de frutos negros en sazón y hojas secas, junto con recuerdos de bellota. Carnoso y seco, equilibrado, llena la boca. Buena estructura tánica.  

Divo 1999

Bodegas Ricardo Benito  

Rojo cereza madura con ribetes granate y ligeros teja en vista. Intensa nariz, compleja y elegante. En boca dominan las frutas muy maduras, con una madera muy bien integrada. Recuerdos de vainilla y chocolates. Amplio, con una estructura tánica poderosa. Acidez equilibrada. Precisa botella.Taninos de madera secante por integrar. 

Puerta del Sol Cabernet Sauvignon 1999

Vinos Jeromín  

Color cereza madura con ribetes granates. En su nariz encontramos notas balsámicas y de monte bajo mediterráneo con ciertas hierbas aromáticas.Tonos claros de pimentón propios de la variedad. En boca es amplio y fresco, con fuerte estructura tánica. Taninos astringentes y secantes. Duro aún.  

Puerta de Alcalá Reserva 1999

Vinos Jeromín  

Rojo rubí muy cubierto con ribetes teja. En nariz notas balsámicas junto con un agradable fondo de eucaliptos, acunados por frutas muy maduras. Entrada suave en boca, equilibrado. Taninos en vía de integración. Evolución positiva.  

Valdeguerra 1998

V.Y.A. Laguna  

De color rubí cubierto con ribetes atejados y apuntes granate. Intensidad media en una nariz con tonos de madera, vainillas y aromas lácteos. En boca tiene cuerpo medio. Equilibrado.  

Maín Reserva 1998

Bodegas Orusco S.L.  

En vista es de color cereza picota con tonos violáceos y en nariz se muestra con una intensidad media-baja. Recuerdos de eucaliptos y balsámicos. En boca es redondo, amplio, equilibrado, con una acidez que da frescura. 

Félix Martínez Cosecha de Familia 1997

Vinos Jeromín  

Rubí cubierto con ribetes ladrillo. En nariz las protagonistas son las notas balsámicas, resinas y lácteos. En boca es pulido, sabroso y con suavidad en el tacto, aunque todavía le quedan taninos... Persistencia media en vía retronasal.  

Peral Moscatel grano menudo 2001

Bodegas Peral  

Este blanco dulce luce un color amarillo pajizo con tonos acerados. Nariz de intensidad alta donde destaca la tipicidad de la variedad moscatel, con su característico aroma a pétalos de rosa. En boca es seco con una acidez muy acentuada. Muy perfumado en boca. En el paso en boca es suave. Para beber ahora.  

Tochuelo Tempranillo-Garnacha 2000

Bodegas Francisco Casas, S.A.  

Cereza granate de aspecto límpido.Notas de sotobosque, hojas secas y bayas silvestres entremezcladas. En boca es suave de entrada, se acomoda bien en el paladar que lo hace de trago fácil. Un tinto sabroso, de cuerpo medio y agradable de beber. 

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