martes, 06 de enero de 2009 - La Revista » Reportajes



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Tierras de Vinos. Jerez, los vinos con duende Imprimir


Jerez Entradilla vivir el vino

Es todo un contrasentido. Son los vinos más originales, míticos y emblemáticos de nuestro país, y sin embargo son prácticamente desconocidos por el gran público, y muy poco consumidos. En Jerez, en el siglo XVIII, ya se hacían vinos con buenos criterios enológicos y se envejecía en barrica, "botas" las llaman allí, como solamente en el mundo se hacía en Oporto y en Burdeos.

 

Para los extranjeros es el vino español más conocido, por encima de Rioja y Ribera, por ejemplo; mientras que aquí, a un hombre de la calle, al margen del fino y la manzanilla, se le pregunta por un oloroso o un pedro ximénez y piensa que se le está hablando en chino.

Y a pesar de ello Jerez es mucho Jerez. El vino se elabora en gigantescas bodegas llamadas catedrales, con sus suelos cubiertos de "albero% la misma tierra de las plazas de toros, que se riega cotidianamente, en verano, para refrescar el ambiente. La mayoría de ellas son firmas con más de 150 años de historia y el grueso de los apellidos de sus propietarios, muchos de ellos de origen extranjero, son ahora representación del más castizo andalucismo. Elaboran vinos de una extraordinaria personalidad que han intentado copiarse docenas de veces en muchas partes del mundo, pero siempre sin éxito, porque sus métodos de elaboración y crianza, en soleras y criaderas, es único.

El 85% de la producción de los aproximadamente 95 millones de litros que producen se exporta, básicamente a Gran Bretaña, Holanda, Alemania... y en nuestro país se consume fundamentalmente en su entorno o en Andalucía, siendo la Feria de Abril sevillana uno de sus mejores momentos de venta.

Una historia de habla inglesa

jerez 2 vivir el vinoLa historia de Jerez es digna de ser contada. Arranca en firme a principios del siglo XVIII y gracias a la cercanía del Puerto de Cádiz, el más activo del país en aquella época, cuando los principales inversores extranjeros, fundamentalmente ingleses, aparecieron en la zona dispuestos a elaborar y exportar a su país los vinos del marco de Jerez, en la misma forma como estaban haciendo en Oporto. Después vendría una segunda oleada, a principios del siglo XIX, pero esta vez de nacionales que tras la emancipación de las colonias americanas se trajeron sus "capitales de regreso" e invirtieron en la zona.

Uno de los primeros extranjeros en llegar fue Tomás Osborne Mann, un británico de Exeter que se instaló en 1772 en el Puerto de Cádiz, dedicándose a la exportación de vino y que poco más tarde trasladaría sus instalaciones al Puerto de Santa María, donde ahí siguen sus descendientes doscientos y pico años después. Terry e Ivisón, otros ingleses aparecieron casi a la vez.

En 1822 llega Pedro Domecq, un francés procedente de Bearn y compra las bodegas Juan Haurie y Sobrinos, instalada en Jerez desde 1730 y que era fruto de la asociación de un empresario francés y un granjero irlandés. También en 1835 un joven empresario local, Manuel María González funda una bodega en Jerez. Le asesora su tío José Angel de la Peña, que le insta a comercializar el vino que bebe habitualmente la gente de la tierra. No del todo convencido en 1844 hace una solera de este vino que en homenaje a su tío y su insistencia llamará Tío Pepe. Nace así el primer fino, el primer vino español embotellado y del que se dice que es la Jerez 4 vivir el vinomarca de vino más vendida del mundo. Posteriormente González se asociaría con su importador en Londres, Robert Blake Byass, naciendo la histórica González Byass.

El comercio de vino de todas estas bodegas a través del puerto de Cádiz tiene como destino el de Londres para los vinos y el de Amsterdam para los brandys. El vino metido en barricas sale del puerto y la mayor parte de las veces llega picado.

Se impone entonces un sistema para evitar que se estropee, consistente en "encabezar" el vino, es decir añadirle alcohol vínico para darle estabilidad.

Le aumentan de graduación, eso si, pero sale todavía mucho más rico y más ambicionado por el mercado. Luego surge otro problema, y es el de las diferentes calidades de los vinos, según las añadas.

Unas veces, en buen año, sale muy bueno, pero en otros mucho peor, y los consumidores exigen una homogeneidad.

Una elaboración "única"

Nace entonces un sistema que es una característica más de la personalidad de los vinos de Jerez, el sistema de soleras y criaderas. Consiste en que el vino de un año se hecha en una barrica, llamada primera criadera; al año siguiente de esa criadera pasa la mitad a otra situada debajo o segunda criadera, mientras que la de arriba que ha quedado a medias, se rellena con el vino del año y así sucesivamente. Al final la "solera" es decir la última barrica, la que está junto a suelo, de ahí su nombre, tiene una mezcla de unas cinco añadas distintas y de ella se saca el vino para embotellar y vender. El sistema es perfecto para homogeneizar, pero en la actualidad tiene unos terribles costes financieros porque para vender, por ejemplo 100 litros de vino, es necesario tener en criaderas un mínimo de 500 litros. Y eso en los vinos más jóvenes, porque hay soleras de 15, 29, 50 años o las escasas joyas de las sacristías.

Pasan los siglos y el jerez permanece y es que las características para su elaboración son casi perfectas. Onduladas colinas regadas por una brisa húmeda del Atlántico donde crecen las cepas de la tradicional Palomino, una uva blanca que al calor del sur, adquiere infinidad de características. La misma tierra albariza, es otra gran particularidad. Llamada así por su color blanquecino es muy permeable al agua, pero en verano hace como una costra que actúa de espejo distribuyendo el sol por todas partes de la cepa para que maduren todos los racimos a la vez. Con ellos se consiguen unos vinos únicos, porque hasta su elaboración es treméndamente especial.

Jerez 2 vivir el vinoEl vino fino es un misterio de la naturaleza que se produce todos los años en esa tierra. En cualquier otro vino, al ponerle en barrica, hay que llenarlo del todo para evitar que se oxide, y si se saca vino hay que reponer rápidamente. En Jerez una parte de las barricas se llenan solamente en sus 5/6 partes dejando una cámara de aire de "dos puños", porque con la humedad y la temperatura ambiente sobre el vino se crea una gruesa película de levaduras, llamadas flor, que no solamente impiden que el vino se oxide, sino que le da ese color claro, limpio y cristalino. En Sanlúcar de Barrameda, frente al mar, este fenómeno se agudiza aun más y el vino que se hace bajo levadura de flor se llama manzanilla, que es el fino de Sanlúcar, todavía de colores más pálidos, el fino de los finos. En ninguna otra parte del mundo se consigue que el vino haga una cosa así.

La naturaleza actúa a su aire. Muchas barricas preparadas para finos, de repente, sin saberse porque, pierden la levadura de flor y sufren un proceso de oxidación. Entonces estaremos delante de un amontillado, que sacará unos curiosos aromas de frutos secos y almendras. La tercera gama de vinos son los olorosos, estos no tienen crianza de flor y se meten en barricas como un vino normal, llenándolas hasta arriba. Dará aromas más potentes de maderas nobles o cacaos.

Encima, en Jerez se da una uva, la Pedro Ximénez, que tras vendimiarla y dejarla pasificar sobre esteras al sol, para que pierdan agua y ganen en azúcares, luego tras quince, veinte o más años de crianza consiguen el vino dulce más delicioso del mundo, los Pedro Ximénez. Mezclando olorosos y pedro ximénez se obtendrán los "cream", vinos de enorme aceptación en el mercado internacional. Con solo un poquito de dulce hacen "oloroso abocado". Los palos cortados son vinos que poseen las características de un amontillado en la nariz y de un oloroso en la boca, y así algunas variedades más.

Para disfrutar bebiéndolos

Los finos y manzanillas hay que beberlos pronto, porque el paso de los meses en botella les perjudica. Tomándolos fescos son deliciosos y lo que mejor combina con un buen plato de ibérico o unas gambas cocidas. Olorosos, amontiIlados, palos cortados son vinos de meditación, de servirse una copa y pasar con ella toda la tarde, llevándola a la nariz, gozando con sus aromas. Los dulces pedro ximénez, densos, oscuros son el vino de postre perfecto, inigualable. Y esa es la característica de todos los jerezes, que son inigualables, que disponen de un duende propio.

Araceli Carretero

CATA DE JEREZ

Jerez Cata vivr el vino

Grandes figuras de la cata se han reunido este mes en torno de los vinos más representativos de Jerez. Son tan sólo una pequeña muestra del amplio panorama vinícola de la zona que dejó muy buen sabor de boca a nuestros catadores que en esta ocasión fueron: Custodio López Zamarra, sumiller de Zalacaín, Javier Gila, campeón de España de sumilleres, Paco del Castillo, miembro de la Unión Española de Catadores, jesús Bernal, enólogo y experto catador, Enrique Calduch, periodista y colaborador habitual de nuestra revista, Ana Sandoval directora técnica de la división digital de Vivir el Vino y nuestro director Jesús Flores.

MANZANILLAS

SOLEAR

ANTONIO BARBADILLO  

Amarillo dorado pálido con reflejos verdosos. Limpio y brillante. Aroma salino y ligeramente punzante con recuerdos aceitunados. En boca es seco, con un paso glicérico y ligero. 

 

LA GITANA

VINICOLA HIDALGO  

Amarillo pajizo con ribetes verdosos. Limpio y brillante. Aromas de intensidad media con notas de manzana madura y ecos aceitunados. En boca es fresco, ligeramente amargo y con un paso dominado por tonos salinos y aceitunados.  

 

SAN LEON

HEREDEROS DE ARGÜESO  

Amarillo pajizo pálido con tonos acerados y verdosos. Nariz de buena intensidad con notas aceitunadas y de su crianza en flor. En boca es seca a la entrada, con un paso glicérico y un final elegante. 

 

LA GOYA

DELGADO ZULETA  

Amarillo pajizo verdoso con irisaciones alimonadas. Nariz intensa con recuerdos de su crianza biológica. Agradable y con notas de madera limpia en el fondo.  

 

FINOS

FINO QUINTA

OSBORNE  

Amarillo pajizo verdoso. Muy brillante. Aromas de frutos secos (pipas de girasol) sobre un fondo de ligera evolución. En boca es seco, con cierta acidez y recuerdos de la fase olfativa.  

 

LA INA

DOMECQ  

Amarillo pálido acerado, verdoso y brillante. Aroma fino y elegante con notas de aceitunas, pipas, almendras y cañamón bien conjuntadas con madera limpia. En boca es fresco y equilibrado, con un paso de recuerdos salinos y un final largo.  

 

SAN PATRICIO

GARVEY  

Amarillo pálido acerado, verdoso y brillante. Nariz compleja con notas de su crianza, ecos salinos y recuerdos de aceituna. Armónico y con una rica madera. En boca es sabroso, equilibrado y dominado por notas propias de su crianza. Persistente sensación de frescura. 

 

TIO PEPE

GONZALEZ BYASS 

Amarillo pajizo verdoso. Muy brillante. Predominio en nariz de notas de manzana madura sobre recuerdos de crianza y aceitunados. Buen equilibrio gustativo. Cuerpo, acidez y amargor muy bien conjuntados.  
 

 

OLOROSOS

OLOROSO MUY VIEJO GF

GASPAR FLORIDO  

Ambarino con abundantes reflejos cobrizos. Aromas complejos con recuerdos de café, avellana y ecos tostados. En boca es ligeramente cálido, con abundantes notas de madera, chocolate y final con ecos almendrados. 

 

SIBARITA

DOMECQ  

Caoba iodado con reflejos aceitunados. Aroma intenso, lleno de matices: tostados, frutos secos y caramelo quemado. En boca es sedoso, amplio, glicérico, amable, con una excelente acidez y buena intensidad final.  

 

1730 OLOROSO

PILAR ARANDA  

Ambar intenso con ribetes aceitunados. Nariz de intensidad alta con notas de estera y ecos de maderas nobles sobre un fondo de frutos secos (almendras). En boca es seco, amplio de matices aromáticos y largo. Final con rasgos de la madera y ecos de almendra.  

 

LA SACRISTIA DE ROMATE

SANCHEZ ROMATE  

Caoba iodado con reflejos aceitunados. Aromas de pastelería y legumbres secas sobre un rico fondo dulce de cacao en polvo. El encuentro en boca es dulce con un paso sedoso marcado por notas de higos secos y un final amplio.  

 

AMONTILLADOS

COQUINERO

OSBORNE  

Amarillo dorado intenso con reflejos verdosos. Aromas de su crianza biológica con notas de frutos secos (cacahuete) sobre un fondo salino. En boca es seco, complejo y lleno de matices. Sabroso, gustos y con un buen final.  

 

AMONTILLADO VIEJO

VINICOLA HIDALGO  

Ambarino topacio con reflejos verdosos. Aromas tostados con recuerdos de cacao, chocolate con leche y notas punzantes sobre una buena madera. En boca es sabroso, fresco, con sabores de frutos secos muy concentrados. Alegre y fresco. 

 

AMONTILLADO 51 1a

DOMECQ  

Ambarino cobrizo con ribete aceitunado. Aromas armónicos de intensidad media con notas de frutos secos y frutas pasas sobre una buena madera. Encuentro seco y ligero con recuerdos tostados sobre un punto salino. Fresco y sabroso. 

 

COLECCIONISTA

MARQUES DEL REAL TESORO  

Topacio intenso con ribete aceitunado. Aromas de buena intensidad con recuerdos tostados en el fondo que se abren en notas de café y avellana. En boca es seco, ligero, lleno de matices, sabroso, equilibrado y amplio.  

 

PALOS CORTADOS

ALMACENISTA

EMILIO LUSTAU  

Ambarino con fondo cobrizo. Aromas de intensidad media con notas de manzana madura sobre una madera discreta y muy bien integrada. En boca es seco y ligeramente amargo a la entrada, con un tacto suave y notas de cacao y frutos secos en el paso.  

 

JAUNA

GARVEY  

Ambarino intenso con fondo cobrizo. Aroma delicado y sutil repleto de notas de cacao, chocolate y maderas. En boca es fresco, intenso, sabroso y lleno de matices de frutos secos y cacao. Muy bien equilibrado y de buena persistencia.  

 

CAPUCHINO

DOMECQ  

Caoba iodado con ligero ribete aceitunado. Aromas de intensidad media con notas maduras y punzantes sobre una suave madera. ' En boca tiene rasgos dulces a la entrada. Es seco, con una buena conjunción. ecos salinos y unas finas maderas.  

 

APOSTOLES

GONZALEZ BYASS  

Caoba iodado con apuntes ribetes. Aromas dulces con notas de frutas maduras y ecos de frutas pasas sobre un fondo de avellana. En boca es de cuerpo medio pero bien estructurado. Dulce y fresco a la vez connotas de frutos secos y madera en un final persistente.  

 

COLOSIA

GUTIERREZ COLOSIA  

Ámbar oscuro con reflejos cobrizos. Nariz ligeramente punzante con notas de frutas secas sobre ecos de madera. En boca es punzante con ciertos ecos de frutos secos y con finas maderas en retronasal.  

 

PEDRO XIMENEZ

VENERABLE

DOMECQ 

Caoba oscuro con reflejos iodados. Finos aromas de frutas pasas e higos sobre ciertos recuerdos torrefactados. En boca es denso, sabroso, dulce, suave el paladar y con una buena intensidad.  

LA SACRISTIA DE ROMATE

SANCHEZ ROMATE  

Caoba intenso con ribete iodado. Aromas de intensidad media-alta con notas de pan de higo y elegantes recuerdos de café sobre un ligero fondo aceitunado. En boca es goloso, sabroso y fresco en el paso y con un final persistente de fruta pasificada.  

GRAN ORDEN

GARVEY  

Lodado oscuro con ribete aceitunado. Aromas de buena intensidad con notas de aceituna negra y fruta o uvas pasas sobre un ligero fondo de esparto. En boca es dulce, concentrado y sabroso. Final persistente de uvas pasas. 

NOE

GONZALEZ BYASS  

Caoba oscurísimo con ribete iodado. Aromas de buena intensidad, elegantes y sutiles en los que aparecen notas de pan de higo y frutas pasas sobre un fondo de café. En boca es sabroso y fresco, denso y con una buena acidez que hace que no sea empalagoso. Muy persistente. 

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