martes, 06 de enero de 2009 - La Revista » Reportajes



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Tierras de Vinos. La explosión de Jumilla Imprimir


Jumilla entradilla vivir el vino

Quizá uno de los problemas que tenga Jumilla es que sus bodegueros siempre han ganado mucho dinero. Además, de forma sencilla, sin tener que meterse en complicadas estructuras comerciales.

 

 

Y eso, ahora que quieren pelear en firme en el mercado de los buenos vinos embotellados, porque saben que tienen una excelente materia prima y muy buen producto, les obliga casi a empezar de cero, por lo menos a algunos de ellos.

Otro de sus problemas es que hay mucho vino en la zona y la oferta supera a la demanda, lo que implica que los precios sean bajos.

Ello significa, por una parte, que los vinos de Jumilla disponen de la mejor relación calidad precio de todo el país, pero por otra parte, el consumidor medio o poco entendido que piensa que un producto por ser caro es mejor, no se decide a situarlos en la franja de los grandes vinos, debido precisamente a su precio.

El resto son todo ventajas: una variedad de mucha personalidad, la Monastrell; una gran cantidad de cepa vieja y sufridora que permite poco rendimiento, pero mucha calidad; y toda una generación de bodegueros dispuestos a invertir en enología, viticultura y tecnología, para sacarle provecho a esa calidad que ya da el campo.

Viñas con historia

Jumilla 1 vivir el vinoJumilla es una denominación de origen situada en el altiplano de Murcia y Albacete. Con clima, condiciones, uvas y costumbres iguales, antiguamente formaban parte sólo de Murcia; pero con la llegada del Estado de las Autonomías, la zona albaceteña ha entrado a formar parte de la Comunidad de Castilla-La Mancha y ahora, junto con Rioja, son las dos denominaciones multicomunitarias.

Con más de 42.000 hectáreas, Jumilla siempre ha sido, la segunda zona de España con mayor cantidad de viñedo tinto, tras Rioja; y la tercera del mundo tras Burdeos, por lo menos de momento, hasta que la reconversión de viñedo blanco de Airén en tinto de Cencibel, en la zona de La Mancha, convierta a esta denominación de origen en la número uno del país. Con mucha insolación y una tierra dura y seca Jumilla, ha sido toda la vida zona de viñedos, ya desde antes de los romanos.

Su época de máximo desarrollo se produjo al final del siglo XIX. Cuando la filoxera asoló Francia, muchos bodegueros de aquel país se trasladaron a España para seguir produciendo vino. Una parte importante fue a Rioja, donde se centraron más en los vinos embotellados y dieron lugar a la más sólida y emblemática de nuestras denominaciones; pero otra buena parte se marchó a Jumilla. Allí se hacía vino como en todo el país, en pequeñas bodegas privadas, y la producción se vendía en el pueblo o se llevaba en pellejos a Murcia, o donde fuera. La llegada de los franceses cambió las cosas, se duplicó el número de hectáreas y muchas bodegas particulares se pusieron a producir para ellos. Pero los franceses no habían venido a embotellar, sino a llevarse el vino a granel. El poderoso color que da la Monastrell y la elevada graduación que el sol de esta tierra trasmite a la uva, les convenció de utilizarla como comodín para mezclar y dar precisamente color y grado a otros vinos más flojos.

Desde entonces, hasta ahora, se ha mantenido en gran medida la tradición de los buenos graneles jumillanos. Cuando los franceses se fueron, no abandonaron las relaciones comerciales y siguieron comprando grandes cantidades de graneles de Jumilla. Así que los bodegueros locales se han pasado cien años forrándose a base de vender para la exportación, no sólo a franceses, sino a suizos, alemanes, incluso a muchas zonas de España. Además de forma fácil, descolgando un teléfono y atendiendo pedidos de millones de litros. El comercio local importaba mucho menos y como lo que primaba para la exportación era mucho color y mucho grado, el vino de Jumilla tomó, en cierta medida, una justa fama de ser vino duro y muy alcohólico. Y esa fama, ahora que quieren competir con buenos vinos en el mercado nacional, les persigue; menos mal que con tesón y aunque todavía les cuesta, se la están quitando poco a poco.

Los Pioneros

El primero en despuntar de la zona, hará ya más de 10 años, fue Agapito Rico y su vino Carchelo. Instalado en el punto más alto de la zona, el monte de El Carche, no solo trabajó con la uva Monastrell, sino que introdujo para hacer "coupages" variedades como Cabernet Sauvignon y Shyra. Enseguida triunfó y se hizo famoso, a pesar de que en la contraetiqueta de sus vinos venía la supuesta palabra maldita de Jumilla. Le siguió Nemesio Vicente y sus hijos, con sus vinos Casa Castillo, que han ido cada vez en mayor progresión llegando en estos momentos a disponer de dos marcas: Pie Franco y Las Gravas, que están absolutamente de moda.

Luego ya vino el aluvión. Muchas bodegas que trabajaban para graneles o vinos de mesa, comprendieron que el futuro pasaban por los vinos embotellados, de denominación de origen, y realizados con calidad, con un buen equilibrio entre graduación y acidez, y extrayendo todas las virtudes de la Monastrell. Invirtieron en tecnología, instalaciones, enólogos y barricas nuevas y surgió el milagro jumillano.

Jumilla 2 vivir el vinoA pesar de que siguen vendiendo, y mucho, vinos de mesa o para la exportación, se quitaron la pereza del dinero fácil y apostaron por el futuro. García Carrión y su bodega 1890 pone en la calle el Mayoral, un vino que anda ganando premios donde se presenta. La poderosa cooperativa de Jumilla BSI que comercializa Sabatacha saca su alta gama, el Gémina. Induvasa el Finca Luzón y el Castillo de Luzón; Huertas su Rodrejo y Aranzo; Castillo de Jumilla, Asensio Carcelén, Vega Gimena, dan un giro a sus embotellados; incluso Bodegas y Bebidas, la empresa vinícola más importante de España, que elaboraba en Jumilla mucho vino de mesa, abandona esta línea para dedicarse sólo a vinos con D.O. con sus marcas Señorío del Condestable y Señorío de Robles.

A la vez surgen bodegas nuevas y gente joven: Pedro José Martínez levanta Casa de la Ermita, con nuevos conceptos, viñedos propios, bodega moderna y bien equipada, batalla decidida por la comercialización. Surge Bodegas Delampa, y gente joven toma las riendas de las bodegas de sus padres como en el caso de Viña Honda o Aranzo. Las cooperativas albaceteñas no se quedan atrás y ahí está Señorío de Tobarra, Señorío de Fuentealamo, Castillo y Dominio de Ontur. Marcas y marcas de vinos competitivos que hace años no se soñaba en Jumilla. Todavía queda gente haciendo graneles, que ve con sorpresa la que se está armando, y se pregunta si entra o no entra en la nueva corriente, pero los modernos jumillas ya no tienen marcha atrás.

En algunas zonas les sigue persiguiendo la fama dudosa como en Murcia capital , su propia casa, donde siguen pensado en los viejos vinos sin descubrir los nuevos; pero en Jumilla se sueña que pronto ocurrirá como en otras dos denominaciones que tenían peor fama de ellos, y más o menos por lo mismo, como Priorato y Toro, y ahora están en la cresta de la ola. Probablemente lo conseguirán, porque tienen el clima extremo, la uva original y sobre todo las ganas. Las bodegas de esta tierra siempre han ganado dinero y están dispuestos a seguir haciéndolo también durante el siglo XXI.

CATA DE JUMILLA

Jumilla Cata 1 vivir el vinoJumilla Cata 2 vivir el vinoJumilla Cata 3 vivr el vino

Los potentes tintos de Jumilla han sido elegidos en esta ocasión para nuestro reportaje Tierra de Vinos y su cata. Para someterlos a prueba reunimos una vez más a Ana Sandoval, directora técnica del Club Vivir el Vino, Enrique Calduch, periodista especializado y Jesús Flores, director de nuestra revista con dos grandes expertos en temas vinícolas: Juan Antonio Herrero, ganador del Concurso Nacional de Sumilleres Ciudad de Avila y Mario Torres, presidente de la Asociación de Sumilleres de Canarias.

CASA DE LA ERMITA ECOLÓGICO 2000

CASA DE LA ERMITA  

Cereza amoratado intenso. Nariz de media intensidad que necesita aireación con notas de frutas negras y rojas maduras. En boca tiene una buena concentración de notas de ciruela y grosella y buenas sensaciones táctiles. Para beber ya.  

CASA DE LA ERMITA 2000

CASA DE LA ERMITA  

Cereza amoratado muy intenso. En nariz es limpio con agradables notas de ciruelas maduras y frutas con hueso sobre un fondo balsámico de la variedad. En boca destaca su gran cantidad de matices y su carácter de la variedad.  

FINCA LUZÓN 2000

FINCA LUZÓN  

Color mora-granate muy cubierto. Nariz franca y juvenil con notas anisadas y frutos rojos sobre un fondo avainillado. En boca tiene gran cantidad de notas gustativas, una acidez que le da vida y un buen equilibrio entre sus componentes.  

CASTILLO DE LUZÓN 1998

FINCA LUZÓN  

Color cereza picota. Muy rico en nariz con gran variedad de matices que van de las frutas a los balsámicos pasando por regalices y maderas exóticas. Sabroso con un excelente balance entre acidez, alcohol y cuerpo. Llena la boca de sabores y frescura y de una agradable astringencia.  

SEÑORÍO DE LOS ROBLES 2000

SEÑORÍO DEL CONDESTABLE 

Color granate con ligeros ribetes mora. Intensidad aromática media con notas de frutas con hueso. En boca es sabroso, con muchos recuerdos frutales y con un final en el que aparece cierto verdor.  

RODREJO 2000

HUERTAS  

Color mora intenso con ribete frambuesa. Recuerdos de frutillos rojos y levaduras muy limpias en nariz. En boca destacan notas lácticas y afrutadas muy agradables. Buen equilibrio y grata persistencia en el paladar. 

MAYORAL 1997

BODEGAS 1890 

Rojo cereza con ribete teja. Aromas de intensidad media con notas de frutas muy maduras sobre un fondo de madera. En boca es seco, con una notable acidez y aromas que recuerdan a la nariz. 

MAYORAL 2000

BODEGAS 1890  

Color mora muy intenso. Abundantes notas de hierbas aromáticas, lácteos, coco y recuerdos cremosos que se aunan con recuerdos de toffe. En boca es seco, potente y ligeramente duro con notas torrefactadas.  

DELAMPA 2000

DELAMPA  

Color rojo picota con ribete granate. Aromas alegres de frutillas con notas balsámicas y recuerdos de monte bajo. En boca es seco y suave a la entrada con cierta astringencia y muy buenas condiciones.  

LAS GRAVAS 1998

JULIA ROCH E HIJOS 

Rojo picota maduro con ribete granate. Notas balsámicas y de maderas sobre fondos de frutillas rojas en la nariz. En boca destacan notas de frutas maduras (orejones), una buena estructura y un final con potencia y regaliz de palo.  

PIE FRANCO 1998

JULIA ROCH E HIJOS  

Rojo picota con ribete granate. Aromas de frutos de bosque bien conjuntados con hojarasca, balsámicos y caramelo. En boca es seco, potente, fresco y vivo con un buen equilibrio y mucha densidad.  

VIÑA HONDA 2000

SILVANO GARCÍA  

Mora intenso con ribete frambuesa. Aromas de buena intensidad con recuerdos de maceración carbónica, frutillos rojos y levaduras limpias. Fresco. En boca tiene notas lácticas y afrutadas muy agradables. Buen equilibrio y grata persistencia.  

CARCHELO MERLOT 2000

AGAPITO RICO  

Bonito color granate con apuntes mora. En nariz es limpio y franco con notas de frutas compotadas y ligeras especias. En boca es intenso, potente y serio, con un paso redondo y equilibrado. Limpio y con un final amargoso.  

GÉMINA 1999

BSI SAN ISIDRO  

Color mora granate. Aromas de intensidad media con notas de regaliz, minerales y balsámicos. En boca es sabroso, rico, con una buena acidez y una interesante constitución.  

CARCHELO SYRAH 2000

AGAPITO RICO  

Mora cubierto con ribetes azulados. Nariz limpia de buena intensidad con recuerdos de hojarasca y frutillas salvajes -ciruelas, arándanos-. Muy rico. En boca es seco y juvenil. Redondo, pulido y con un paso que llena el paladar.  

ARANZO 1997

HUERTAS  

Guinda cubierto con ribete anaranjado. Aromas de elegantes cueros y tabacos sobre frutas compotadas y balsámicos. En boca aparecen gustosas notas de coco, tostados, un tanino muy amable. Redondo, intenso y bien conjuntado.  

GÉMINA 1995

AGAPITO RICO  

Cereza picota con ribete granate. Intenso con notas de frutas en licor y balsámicos y un alcohol bien ligado. Buen equilibrio gustativo con un paso potente y denso y taninos de la madera. 

CARCHELO 1996

AGAPITO RICO  

Rojo cereza apicotado con ribetes picota. Aromas de gran elegancia con notas minerales, balsámicas y animales. Muy complejo e interesante. En boca es serio, con una buena acidez, potencia muy buena concentración de fruta, acidez y madera. Armado, sedoso y elegante. 

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