La Revista
Opinion
| Cojón de Gato |
| Escrito por Jesús Rivasés | |||
| Jueves, 21 de Enero de 2010 15:40 | |||
Son tiempos difíciles, muy difíciles. La mayor crisis económica desde los años treinta del siglo pasado asola el mundo. La España ex-feliz de Zapatero no es una excepción, todo lo contrario.No hay créditos “subprime”, es cierto, esos que nadie entiende y que dicen que fueron el principio. Sin embargo, en España estamos sobrados de pufos en el ladrillo, y el camino hacia los 4,5 millones de parados es una autopista sin peaje y sin límite de velocidad.
Las dificultades avivan el ingenio y cada uno –también en el territorio de los vinos- busca su hueco al sol del mercado. Y el marketing, algo tantas veces olvidado por estas tierras, juega un papel determinante. La tradición hispana atestigua la debilidad por los grandes bandazos, es decir, el pasar de un extremo a otro, sin solución de continuidad. Así, de épocas en las que se despreciaba la presentación, la comercialización del producto, del vino en este caso, es decir el marketing, hemos pasado a otra como la actual en la que abundan los excesos de mercadotecnia, en las que el continente llega a ser más importante que el contenido. A pesar de todo, un vino será bueno o malo al margen de su marketing. Eso sí, el mejor vino del mundo puede desaparecer o quedar relegado a casi la nada, sin la comercialización adecuada. El Somontano, mi tierra –todo hay que decirlo-, es uno de los mejores ejemplos de cómo combinar la calidad y el márketing. En pocos años, los vinos del Somontano han conseguido una posición envidiable en el mercado español e incluso más allá de nuestras fronteras y algunos han destacado y destacan también por su calidad. Quizá por eso también se cometen excesos que, si me apuran, pueden ser simpáticos, pero excesos al fin al cabo. El tinto “Cojón de Gato” es uno de ellos. Elaborado en la bodega Bal D’Isábena y comercializado por Lamarcawines es un tinto fácil de beber, sin grandes pretensiones, elaborado con uvas Merlot y Syrah y algo de la variedad “Cojón de gato” que le da nombre. No, no es un error, “cojón de gato” es una variedad de uva tradicional del Somontano, aunque también existe en La Mancha. Nunca ha estado entre las más apreciadas y, de hecho, se utilizó durante mucho tiempo para dar consistencia a ciertos vinos, ya que es fuerte e incluso áspera. Bal D’Isábena y Lamarcawines han querido aprovechar lo llamativo del nombre de una uva para bautizar de la misma manera un vino y colocarlo en el mercado. Es legítimo, pero es sobre todo un trabajo de mercadotecnia, en definitiva, un exceso, divertido sin duda, pero un exceso como tantos otros que habría que evitar. Por otra parte, el vino, como dirían los más exquisitos, tiene ciertos aromas de cereza picota, quizá frutas del bosque, pimienta probablemente negra. También se le podría encontrar algún toque ahumado, aunque tengo que reconocer que todo esto con un ejercicio de imaginación sólo igualable al del marketing del propio vino. Es decir, como dirían los paisanos de mi tierra del somontano bajo, muy apropiado para tomar un chato, pero, claro, puntos suspensivos. En resumen, “Cojón de gato” y que me perdone quien me tenga que perdonar.
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Son tiempos difíciles, muy difíciles. La mayor crisis económica desde los años treinta del siglo pasado asola el mundo. La España ex-feliz de Zapatero no es una excepción, todo lo contrario.


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