La Revista
Opinion
| El año del Champagne |
| Escrito por Jesús Rivasés | |||
| Miércoles, 30 de Marzo de 2011 08:54 | |||
La crisis económica, que no acaba de marcharse, también ha afectado a los vinos. Las ventas bajaron en 2009 y en 2010 no repuntaron. En España y en todo el mundo. La crisis, por supuesto, también llegó al champagne, con caídas de las ventas mundiales cercanas al 20%, aunque en España, a pesar de todo, gana cuota de mercado todos los años. Ahora, 2011, como apuntan desde París, puede ser uno de los mejores escaparates para el champagne, gracias a varias y sonadas bodas reales, ya inminentes.Algunas de las principales –y con más leyenda- marcas de champagne libran una dura pugna por estar presentes en el ágape de celebración de la boda del príncipe Guillermo de Inglaterra, hijo de Carlos, príncipe de Gales, con Kate Middleton. Ocurrirá el 29 de abril y será el plato fuerte del calendario de bodas, porque luego llegará la de Alberto de Mónaco con Charlene Wittstock, una ex nadadora sudafricana, y todavía falta una tercera, aunque menos relevante. Se trata de la boda de Zara Phillips, hija de la princesa Ana de Inglaterra, con un jugador de rugby del equipo Inglés, que acaba de ganar el Seis Naciones, Mike Tindall. Los brindis en todas esas bodas serán con champagne y, claro, para el negocio importa mucho cuáles sean los elegidos, sobre todo en el caso de Guillermo y Kate. Las campañas publicitarias siempre son decisivas, pero el extra de prestigio y glamour que añadirá a los champagnes elegidos en cada caso son algo muy atractivo para cada una de las marcas aspirantes y que son las grandes, las históricas, desde Krug a Veuve Clicoq, sin olvidar Pol Roger, el champagne preferido de Churchill al que la bodega dedicó una cuvée, Lanson, Mummm, Moet Chandon, Laurent Perrier, Roederer o Bollinger. Algunos ya tienen el privilegio, exhibido en sus etiquetas, de ser proveedores oficiales de la casa rreal británica. Otros, aspiran a conseguir una distinción, que da prestigio y que, por supuesto, sirve para abrir mercados.
En España, en los actos oficiales y también en las bodas reales como la del Príncipe Felipe con Letizia Ortiz, no se bebe champagne, sino cava. Hay poderosas razones comerciales y políticas. El objetivo es defender y promocionar los productos españoles y, por otra parte, la calidad de los cavas es cada día mayor. No obstante, conviene volver a aclarar que champagna y cava, aunque primos y quizá primos hermanos, son vinos diferentes, o lo eran hasta ahora, porque también hay novedades. El champagne y el cava se elaboran de una forma muy similar, con el llamado método “champagnoise”, que es el tradicional en la región de Champagne. ¿Qué es entonces lo que los hace diferentes? La respuesta es sencilla, aunque muchos aficionado no la conozcan con detalle. La diferencia fundamental estriba en las uvas utilizadas para la elaboración de uno y otro. Los champagnes, por regla general, son el resultado de la utilización de uvas Chardonnay, pinot noit y pinot menier. Las proporciones de unas y otras y sus mezclan confieren sus características particulares a cada champagne. Los cavas, por su parte, son vino procedentes de uvas Chardonnay, pero sobre todo Parellada y Xarel-lo, y en algunos casos, Macabeo. El resultado, por lo tanto, nunca puede ser el mismo. Así de sencillo. Sin embargo, hay novedades. Codorniú tiene en el mercado, con bastante éxito, el que podría ser considerado como el cava más champagne de todos los cavas. Se trata del Reina María Cristina, un cava blanco, elaborado en Cataluña con uvas pinot noir. Hay diferencias con los champagnes, pero es lo más parecido que se puede encontrar. Merece la pena y, además, a un precio magnífico. Hay por lo menos otros dos ejemplos de cavas –de bodegas grandes- que sí son primos hermanos del champagne. Eso sí, ambos son “rosé”, es decir, rosados y se trata del Codorniú Rosé y el Elyssia de Freixenet. Los dos están elaborados, sobre todo, con uvas pinot noir, y se nota. Los más entendidos y expertos sin duda diferenciarán un champagne de un cava de los de siempre. Encontrar las diferencias con cavas elaborados con las uvas pinot noir es posible, por supuesto, pero mucho más difícil y para los simples aficionados, muy complicado. En cualquier caso, hay que probarlos.
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La crisis económica, que no acaba de marcharse, también ha afectado a los vinos. Las ventas bajaron en 2009 y en 2010 no repuntaron. En España y en todo el mundo. La crisis, por supuesto, también llegó al champagne, con caídas de las ventas mundiales cercanas al 20%, aunque en España, a pesar de todo, gana cuota de mercado todos los años. Ahora, 2011, como apuntan desde París, puede ser uno de los mejores escaparates para el champagne, gracias a varias y sonadas bodas reales, ya inminentes.


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