La Revista
Opinion
| Españoles por el mundo |
| Escrito por José Antonio Vera | |||
| Jueves, 20 de Octubre de 2011 00:00 | |||
Siguiendo la estela del programa "Españoles por el Mundo" me acerqué este verano al Noroeste de los Estados Unidos, en la frontera con Canadá, junto a Vancouver, donde se levanta la pequeña ciudad de AnaCortes, hasta donde llegaron nuestros exploradores tras el descubrimiento americano, bautizando allí tres preciosas islas con los nombres de San Juan, Óscar y López, que los estadounidenses pronuncian de forma incomprensible.Tuve ocasión de encontrar allí algún restaurante español regentado por españoles, aunque el que de verdad me cautivó fue el vasco de Seattle "The Harvest Vine". Su dueña es una auténtica americana que en el pasado estuvo casada con un donostiarra. Abrieron el local y, pese a la separación del matrimonio, la esposa decidió seguir adelante con un negocio que nunca hubieran puesto en marcha de no ser por el marido. El guipuzcano decidio volver a España y su ex mujer quiso coninuar con el negocio, que mantiene hasta hoy. El restaurante tiene puertas correderas abiertas que dejan entrar la naturaleza, setas calefactoras en las terrazas para que desde fuera no entre frio sino calor, y por dentro, en la planta del sotano, un salon con motivos vascos- españoles muy bien seleccionados, con una muy agradable barra abierta a la cocina en la planta superior, que permite a los clientes charlar con los cocineros y presenciar el proceso completo de elaboracion de los platos, experiencia muy enriquecedora que le termina a uno abriendo el apetito. La barra es la estrella de la casa. Todo el mundo quiere encontrar alli un hueco, y la verdad es que no resulta fácil. Lo más curioso es que la inmensa mayoría de los comensales son americanos autóctonos, que han descubierto el placer de comer en la barra, asi como el placer de las a tapas. Las tapas se han puesto de moda en Estados Unidos. Lo hizo José Andrés en Washington y Los Angeles, abundan por Nueva York y Chicago, y llegan hasta las tierras altas de Seattle, donde The Harvest Vine es un fiel exponente de la tendencia. Curiosamente todos sus cocineros y cocineras son americanos, aunque algunos estuvieron formándose en La Rioja y el País Vasco. El resutado es una cocina auténticamente vasca en donde lo mismo te hacen una estupenda tortilla española que una longaniza a la plancha, unos pimientos de Padrón o de Guernica, unas angulas, jamón de bellota auténtico y, por supuesto, una selección de los mejores quesos españoles combinados con sus correspondientes vinos. Quienes busquen allí vinos de California, franceses o chilenos, no los encontrarán. Sólo tienen auténticos caldos ibéricos de todas las procedencias. Estuve siete díias en Seattle y cinco de ellos fuí a cenar a The Harvest Vine. Probé desde un Pago de los Capellanes (ellos le llaman simplemente "pago") a un txakoli para abrir boca, un cigales clarete muy moldeable y por supuesto excelentes caldos de La Rioja Alavesa.Total, que comer buena comida española y vinos de nuestra tierra es cada vez más accesible en los Estados Unidos. Algo que hasta ahora era complicado y que empieza a ser una experiencia agradable en vez de una aventura frustrante. Por fortuna.
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Siguiendo la estela del programa "Españoles por el Mundo" me acerqué este verano al Noroeste de los Estados Unidos, en la frontera con Canadá, junto a Vancouver, donde se levanta la pequeña ciudad de AnaCortes, hasta donde llegaron nuestros exploradores tras el descubrimiento americano, bautizando allí tres preciosas islas con los nombres de San Juan, Óscar y López, que los estadounidenses pronuncian de forma incomprensible.


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