La Revista
Opinion
| Innovación Vitivinícola |
| Escrito por José Antonio Vera | |||
| Viernes, 09 de Julio de 2010 13:35 | |||
Por fortuna una de las palabras de moda en los últimos tiempos es la de “innovación”. Se habla de ella para todo, y muy particularmente de la innovación aplicada a la investigación y el desarrollo. El descubrimiento de la nanotecnología, nueva ciencia que revolucionará el mundo y consiste en la manipulación de la materia en millonésimas de milímetro, inabarcables a la vista, esta dando lugar a espectaculares descubrimientos que afectan a cualquier actividad de la vida en La Tierra, y por supuesto también a la alimentación. Colores y sabores pueden ser aumentados con parámetros nanotecnológicos, y eso va a afectar también al vino. Entiendo que para mejorarlo, obteniendo caldos más cuidados y exquisitos, mejores al paladar y más logrados. También habrá engendros, pues todo avance tecnológico conlleva distorsiones y usos inadecuados. Pero serán los menos, estoy seguro, y la nanotecnología se impondrá en nuestras vidas revolucionando nuestra forma de actuar, como ocurriera en su día con la luz eléctrica, y después con la informática y la telefonía móvil. Pero innovación no es sólo nanotecnología. También el ámbito renovable incluye mucho descubrimiento en este campo. Me quería referir hoy al trabajo hecho por las Bodegas Regalía de Ollauri, que mereció el Premio a la Innovación del Gobierno de La Rioja. Se quiso reconocer así a esta firma como una de las más vanguardistas del mundo, por haber desarrollado un sistema de vinificación absolutamente innovador, que según sus productores ha permitido generar “el vino más saludable del mundo”. Por lo menos original, sin duda. Preocupados por el cambio climático, en Regalía decidieron promover un proyecto para aumentar el uso de la energía renovable y reducir su consumo energético a través de la geotermia. Con el apoyo de la Agencia de Desarrollo Económico de la Rioja y el Ministerio de Ciencia e Innovación, invirtieron medio millón de euros en el proyecto Enerterra, que consiguió a través de un circuito de agua captar la energía de la tierra para, ayudado con una bomba de frio-calor, subir o bajar la temperatura de la bodega según la estación del año. En invierno cogen el agua de la red a cuatro o cinco grados y la llevan hasta los 20 grados centígrados. En verano, cuando la temperatura exterior es de 40 grados, bajan esa agua caliente de la calle a través del circuito hasta cien metros de profundidad, y desde allí la vuelven a subir pero ya a 18 grados, que es la temperatura constante que existe a esas distancias. El modelo ha sido probado y funciona. Permite sustituir la tradicional caldera de gas o gasóleo y reducir considerablemente las emisiones de CO2. Una solución ecológica también para el vino.
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Por fortuna una de las palabras de moda en los últimos tiempos es la de “innovación”. Se habla de ella para todo, y muy particularmente de la innovación aplicada a la investigación y el desarrollo. El descubrimiento de la nanotecnología, nueva ciencia que revolucionará el mundo y consiste en la manipulación de la materia en millonésimas de milímetro, inabarcables a la vista, esta dando lugar a espectaculares descubrimientos que afectan a cualquier actividad de la vida en La Tierra, y por supuesto también a la alimentación. 


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