La Revista
Opinion
| Por supuesto, Verdejo |
| Escrito por José Antonio Vera | |||
| Viernes, 01 de Junio de 2012 00:00 | |||
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Nos surgió durante la conversación un presunto experto mundial en vinos que se empeñó en demostrar que el mejor de nuestros vinos es siempre el albariño, y nos pidió uno de ellos, de marca desconocida, para acompañar una comida de langostas, camarones y moluscos. Ciertamente el vino estaba bien, aunque resultó ser de esos albariños afrutados y espesos que al tercer sorbo se te pone pesado en la cabeza. Le comentamos al "experto" que los albariños son magníficos sin duda, pero que muchos de nosotros, a falta de variedades secas tipo "Laxas" o “Terras Gauda”, o sea, de garantía, preferimos casi siempre los verdejos. “¿Verdejo?”, dijo el hombre con cara de horror. “Por supuesto, Verdejo”, le respondió uno de mis compañeros españoles. A nuestro hombre aquello le pareció una aberración, aunque el conjunto de la mesa nos animó, tras acabar con la primera botella, a pedir el único verdejo que había en la carta. Era un Protos blanco que la mayoría de nosotros desconocía en tal variedad. El resultado no pudo ser más agradable. Se trataba de vino transparente, seco total, chispeante en la boca, pelín ácido y nada cabezón. De los doce que allí estábamos los doce coincidimos en que era un vino magnífico para acompañar las viandas que nos sirvieron, y de hecho repetimos con una segunda botella. Fue tan bueno el resultado que hasta nuestro experto se rindió a la evidencia y tuvo que aceptar que, en materia de blancos españoles, él no tenía tanta idea como pretendía, y que los verdejos casi nunca fallan si está muy frios, son jóvenes y acompaña el clima, o sea, siempre que haga calor. Eso sí, le tuvimos que decir que el albariño sigue siendo bueno, faltaría más, solo que depende del momento, del caldo, de la variedad y de la marca, preferiblemente de garantía. Pero que en cualquier caso era conveniente que se dejara aconsejar por nosotros los españoles, que si de algo sabemos es de nuestros propios vinos. De los zinfandel californianos, casi nada. Y es lógico.
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Con el verano se acrecientan siempre las opciones del vino blanco. El calor agobia y el tinto se hace más pesado, aunque hay tintos ligeros que a una temperatura algo más baja de lo habitual entran estupendamente bien con el estío. En una reciente visita a Panamá emprendieron una acalorada discusión algunos periodistas locales sobre los vinos españoles. Ellos saben bien de los tintos y blancos californianos y muy bien de los argentinos y chilenos, pero bastante menos de los españoles, ésa es la verdad. De España le suena el Rioja y el Albariño, más por nombre que por conocimiento real de los mismos.

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