La Revista
Opinion
| Soberbia en el vino |
| Escrito por La Mosca del Vinagre | |||
| Martes, 09 de Febrero de 2010 00:00 | |||
Se dice que un vino es soberbio cuando es grandioso y magnífico. Este vino es maravilloso, soberbio, se dice cuando se prueba un gran vino. Pero la soberbia también es un pecado capital. Y de los peores.Incluso, Homero decía que cuando los dioses querían castigar a los hombres los convertían en soberbios. Dicho esto, hace unos días, hablando con un amigo sobre vinos, cosa que hacemos muy a menudo, me comentó que había vuelto muy desanimado de un viaje por una conocida zona de vinos. Venía de una de esas denominaciones de origen poderosas que hacen algunos vinos soberbios, pero estaba triste porque había notado cierta soberbia en algunos bodegueros. Y yo, desde entonces, no he parado de darle vueltas al tema, preguntándome cómo ha sido posible que ese mal bicho de la soberbia haya hecho mella en un mundo que se conoce, sobre todo, por su humildad. ¿Qué ha pasado para que en el mundo del vino ahora haya arrogancia y altivez en lugar de modestia y sencillez como ha habido siempre? ¿Es, acaso, consecuencia de la alabanza constante e interesada y de esa falta de crítica constructiva que ha asolado al sector? No lo sé. Como tampoco sé si esta soberbia se debe a la entrada de capitales ajenos a la cultura del vino que, ávidos de negocio, sólo buscaban rendimientos económicos sin importarles la calidad del producto. Lo único que sé es que esta mala y novedosa práctica corrió como la pólvora en los últimos años. Porque, si es cierto que algunas de esas bodegas recién llegadas buscaron la excelencia de sus vinos y mediante la elaboración de vino de pago, de autor, o de selección a precio de oro buscaron acortar el camino hacia éxito, también es cierto que mucha bodega tradicional se contagió de ese furor economicista y, en muchos casos, se apuntó a ese carro poniéndole a sus vinos, como los recién llegados, unos precios exorbitantes. Precios que no concordaban ni concuerdan, en ningún caso, con la calidad de los vinos. Todo por la pasta. Pero, en cualquier caso, de lo que estoy seguro es de que la culpa de todo se debió y se debe a la falta de critica. A una falta de crítica que ha hecho que algunos de estos bodegueros crean que todo vale. Porque lo que está claro es que, hasta ahora, todo el vino que se ha elaborado ha sido bueno. Hasta ayer, como quien dice, no ha habido ni un sólo vino malo como, también dicen, que no existe ningún quinto toro malo en una corrida. Y eso ha sido algo tan tremendo que ha convertido en soberbio a una parte del sector. Pienso que toda esta situación nos viene dada por los años de “opulencia” económica, donde todo valía porque todo se vendía sin importar demasiado el precio que costaba. Con el agravante, además, de que, en las buenas cosechas, todos se aprovechaban para subir el precio del vino, pero que, cuando había una mala cosecha, nadie bajaba el precio. Como en las gasolineras. Pero lo peor, insisto, es que nadie se ha atrevido a criticar esta práctica. Entre otras razones porque la calidad se ha estado certificando desde despachos a cambio de la compra de voluntades. Por eso, ahora que estamos en época de “vacas flacas” mantengo la esperanza de que esta crisis sirva de corrector. Porque, gracias a ella, el consumidor mirará más la relación calidad-precio y los bodegueros no tendrán mas remedio que desinflarse un poco y bajarse de la burra de la soberbia. Los verdaderos amantes del vino, en cualquier caso, esperamos que se restaure la cordura y se recupere la humildad, para que se sigan elaborando vinos soberbios en el buen sentido de la palabra. Y a su justo precio.
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Se dice que un vino es soberbio cuando es grandioso y magnífico. Este vino es maravilloso, soberbio, se dice cuando se prueba un gran vino. Pero la soberbia también es un pecado capital. Y de los peores.


Comentarios
Yo no sé cuáles son los topes de precios que hay que pagar. Para mi es más bien de momentos. Hay situaciones en las que me paetece un buen vino de mesa (y voy a la bodega más cercana a mi casa), y situaciones que me apetece uno de gama alta (ahí más que a bodegas acudo a tiendas o webs especializadas como L'Excellence y similares)