La bodega vallisoletana apuesta por un vino blanco de altísimo nivel y el enoturismo gallego
Bodegas Arzuaga amplía su presencia más allá de la Ribera del Duero con la adquisición del Pazo de Rubianes, una histórica propiedad que data de 1141 y se ha consolidado como uno de los referentes de la D.O. Rías Baixas y del enoturismo gallego.
La familia Arzuaga llevaba más de una década valorando la expansión de su filosofía vitivinícola y enoturística, y finalmente ha apostado por este viñedo centenario, que cuenta con 25 hectáreas de viñedo en espaldera granítica sobre laderas soleadas, ideales para elaborar un vino blanco que se sitúe entre los mejores del mundo. Los viñedos capturan la esencia atlántica y la mineralidad del Valle del Salnés, considerado la cuna del Albariño.
El Pazo destaca además por su riqueza botánica, con más de 5.000 camelios y otros ejemplares como magnolios, robles o alcornoques, formando parte de la reconocida Ruta de la Camelia. Este enclave combina historia, paisaje y viñedo, reforzando la apuesta de Arzuaga por la calidad y la singularidad.
Bodegas Arzuaga, ubicada en la Milla de Oro de la Ribera del Duero, continúa su tradición basada en la excelencia, con más de 1.500 hectáreas entre viñedos y finca natural, de las cuales 377 son ecológicas. Su proyecto enoturístico incluye el Hotel Arzuaga y restaurantes como el Taller Arzuaga, con estrella Michelin, que reflejan su compromiso con la gastronomía de proximidad y la sostenibilidad.
Con la adquisición de Pazo de Rubianes, Arzuaga materializa su objetivo de fusionar tradición, terroir y excelencia, trasladando su experiencia de la Ribera del Duero al corazón de Rías Baixas y ofreciendo un vino blanco único y representativo de esta histórica denominación.

