Francis Scott Fitzgerald (1896-1940), el autor de “El gran Gatsby”, decía que “cualquier exceso es malo, pero demasiado champagne es bueno”. Coco Chanel (1883-1971), la gran diseñadora del siglo XX, que cambió la moda, explicaba con descaro y mucha sorna que “solo bebo champagne cuando estoy enamorada y cuando no lo estoy”. En España, los espumosos -especialmente el cava- se han asociado tradicionalmente a las celebraciones y hoy, la tradición se mantiene pero, por fortuna, el consumo de espumosos es algo más generalizado en cualquier momento. Otro asunto diferente es de qué tipo de espumoso se trata, porque hay diferencias notables.
Lo primero que habría que aclarar es que, aunque emparentados, cava y champagne son vinos diferentes, aunque muchos de ellos se elaboren con el denominado “método tradicional”, que incluye una segunda fermentación y crianza sobre lías. Hay una confusión, bastante extendida, que afirma que al hacerse de la misma manera, con el mismo método, son vinos similares. Es un error, quizá comprensible para los menos expertos, pero un error al fin y al cabo. La diferencia esencial entre el cava y el champagne es que uno y otro se elaboran, salvo excepciones, con uvas diferentes. El cava suele emplear las variedades xarel·lo, parellada y macabeo y es algunos casos algo de chardonnay, mientras que el champagne utiliza pinot noir, pinot meunier y chardonnay. No hace falta ser Master of Wine para discernir que con uvas diferentes el vino resultante no puede ser igual. Cualquiera entiende que un vino elaborado con tempranillo y otro con garnacha, por citar dos uvas frecuentes, no puede ser igual, por mucho que se hayan seguido procedimientos muy similares de elaboración. Lo mismo ocurre con el cava, el champagne y los cientos de espumosos que existen en el mundo.
El rey, indiscutible de las burbujas, es el champagne, lo que no impide que existan cavas de gran calidad y también otros espumosos excelentes. Eso sí, no son lo mismo. También hay gustos y costumbres para todos. En España hay cavas magníficos y competitivos y también otros menos buenos e incluso malos, todo hay que decirlo. También en Francia, la patria del champagne, existen los llamados crémants, espumosos que no son champagne, y entre los que hay de toda clase, condición, calidad y precio. Hay, por otra parte, espumosos excelentes en otros lugares, entre los que destaca Suráfrica. Allí, muy cerca de Ciudad de El Cabo, se elaboran unos espumosos, llamados Cap Classique, que, además de tener una excelente relación calidad-precio, son los más parecidos –en algunos casos indistinguibles– al champagne. No hay ningún misterio. Los hugonotes, cuando fueron expulsados de Europa y se asentaron en el sur de África, se habían llevado con ellos las cepas de las uvas tradicionales del champagne. Las plantaron en una zona con un terreno y una climatología similar a la de Champagne y utilizaron el método tradicional para elaborar sus espumosos. El resultado fue y es excelente. No puede denominarse champagne, pero es lo más parecido que existe. También en Chile hay magníficos espumosos, sin olvidar los italianos y los emergentes –gracias al cambio climático– ingleses.
Jancis Robinson, la muy famosa crítica de vinos del Financial Times, Master of Wine, ha elaborado, en vísperas navideñas, una lista de espumosos recomendados para estas fechas de todo tipo de precios, desde apenas 15/20 euros, hasta 1.500. Destacan, por calidad-precio y similitud al champagne, los sudafricanos. Son difíciles de encontrar en España por la competencia del cava, pero no está de menos conocer algunos de los más destacados. Encabeza la lista el Graham Beck, Vintner’s Selection Rosé NV Western Cape, quizá el mejor espumoso con mejor relación calidad-precio, de color rosa pálido y que se puede adquirir por unos 16 euros. Algo más caro, pero sin llegar a los 20 euros, es el Steenberg, 1682 Chardonnay Cap Classique NV Western Cape.
Ya por encima de los 20 euros, pero entre 20 y 25, es el Domaine des Dieux, Rosa de Sharon Cap Classique 2016, de la Costa Sur de El Cabo. Para Jancis Robinson, por el mismo precio, el Nitida, The Matriarch Cap Classique 2021 Durbanville, elaborado con chardonnay y pinot noir, le parece una ganga. Hay muchos más, pero como ejemplo navideño pueden ser suficientes. No se trata, ni mucho menos, de desmerecer al cava, tan solo de explicar que hay algo más allá de los espumosos nacionales y del champagne que, si hay oportunidad, merece ser bebido.


