Entrevistas

Publicado el 22/05/2020 Categorías : Entrevistas , REVISTA , Sostenibilidad
David Baldoví, responsable de marketing y comunicación de Etygraf

“Cada vez existen más materiales denominados ‘paperfree’, cuyo origen no es un árbol”

El packaging o, en su defecto, el etiquetado, es la mejor carta de presentación de cualquier producto, y el vino no es ninguna excepción. Frente a cualquier lineal saturado de etiquetas, las que llaman inmediatamente nuestra atención son aquellas que, de alguna manera, se diferencian del resto por el diseño, color o material empleado en su producción. Así, una elección acertada resulta de vital importancia, sobre todo, para las marcas que, sin contar con años de tradición a sus espaldas, compiten con otras por hacerse con una fracción del mercado. Y es que, aunque de vital importancia, la calidad no siempre resulta por sí sola suficiente en esta tarea.

Desde un punto de vista estético, ¿cuál ha sido la evolución de las etiquetas de vino a lo largo de los últimos años?
En Etygraf sabemos que la etiqueta contribuye de manera directa y notable a la diferenciación del producto y, dada la gran saturación del mercado vitivinícola, la evolución de las etiquetas de vino ha venido motivada por la personalización, respetando siempre la necesidad de mostrar la información básica del vino, acompañada de su contraetiqueta, que amplía su información. Sin embargo, lo que realmente se ha convertido en la gran apuesta de las bodegas es el “vestido” de la botella, su estética global que, como he apuntado, se basa en la personalización, en una búsqueda de originalidad. La tendencia, sin duda, la pauta la evolución del mercado. Cada vez nacen más marcas ecológicas y veganas, y los envases deben satisfacer las necesidades de estos consumidores con nuevos materiales en el envase y nuevas maneras de comunicar.

¿Cuáles son los materiales más empleados para las etiquetas de vino? 
Las marcas de vino apuestan por el embellecimiento de sus etiquetas, recurriendo a láminas y tintas especiales, microrelieves y acabados serigráficos, teniendo presente, cada vez más, procesos que favorezcan la eficiencia en el consumo y la introducción de materiales reciclados. 

¿Qué criterios siguen a la hora de elegir un material u otro? ¿De qué manera influye el diseño de la etiqueta en esa elección? 
El criterio a seguir es pensar en lo mejor para el resultado final del producto. Cuando una propuesta de etiqueta llega a nuestras manos, asesoramos en la parte del diseño, la creación de marca y del envase, siempre que se requiera, con el fin de que el producto sea competitivo en el mercado. Sabemos que en lo que se refiere al etiquetado del vino español, este apunta hacia una personalidad propia, reconocible sin olvidar los gustos específicos de cada mercado. De nuevo aquí, entra el valor de la personalización.

Háblenos del packaging..., ¿qué es lo que aconseja Etygraf en el caso de un producto como el vino? 
En Etygraf, generalmente son las propias marcas las que ya nos hacen llegar el diseño final de la etiqueta, por lo que la decisión de cuál es el mejor packaging para un vino ya está tomada. Sabemos que una marca debe conocer qué imagen quiere transmitir y, en base a ello, se elegirá el tipo de botella, el color del vidrio, los tipos de impresión, el formato de la etiqueta, el material, los acabados… Igualmente, por nuestra parte siempre ofrecemos un servicio cercano a nuestro cliente y ofrecemos nuestro asesoramiento. Trabajamos de la mano siempre que el cliente y su estudio de diseño lo solicite para llegar al mejor resultado posible. 

¿Y qué hay de los acabados? ¿Cuándo son recomendables unos y otros? 
De nuevo volvemos a la personalización. Siempre recomendamos que el envase del vino y, por lo tanto, la etiqueta transmita exactamente el producto que se está vendiendo. Tanto si tiene un PVP elevado como si es reducido. 

¿Qué elementos debe reunir una etiqueta para cumplir su cometido? 
Una etiqueta debe mostrar la información básica del vino. Aquí se encuentra el nombre, logo, tipo de vino, graduación, bodega, etc. Mas allá de la etiqueta se encuentra la contraetiqueta, con información de la variedad de uva, región, cata, etc. En cuanto a diseño se refiere, en la etiqueta debe establecerse una adaptación a la normativa y además debe ofrecer una visual agradable, en función de la marca. 

¿Cuáles son los principales errores que se suelen cometer cuando se diseña una etiqueta y se pretende imprimir?
Sobre todo el desconocimiento de los procesos de producción. En Etygraf tratamos de abrir nuestras puertas a estudios y diseñadores para que conozcan todo lo que se puede hacer en nuestras máquinas de impresión. Del mismo modo, hacemos jornadas de puertas abiertas para formar a los diseñadores. Sin duda, el éxito viene por la unión de creativos y de nuestros profesionales técnicos.

¿Cuál es el reto más difícil al que se hayan tenido que enfrentar? 
Cada año se celebra Desafío Wine Label, concurso creado por y para fabricantes de etiquetas autoadhesivas. Recordamos nuestra última candidatura, donde presentamos una etiqueta de vino que rendía homenaje a las artes gráficas y nuestro reto fue aplicar diversas técnicas de impresión sobre la misma etiqueta. Sin duda, fue muy gratificante el resultado final, pues la etiqueta fue impresa por una de nuestras HP Indigo en CMYK y acabada por la Digicon 3, máquina capaz de producir etiquetas con mayor rapidez y agregar un mayor rango de valor al acabado de las mismas. En este proyecto contamos con la colaboración del estudio de diseño Brandsummit.

¿De qué manera se está adaptando Etygraf a la demanda de productos sostenibles?
En Etygraf apostamos por el reciclado de material y la sostenibilidad en nuestros procesos. Contamos con los certificados ISO 9001 (Gestión de Calidad), BRC (British Retail Consortium), FSC (Forest Stewardship Council) e IFS (International Featured Standard).  También hemos comenzado con la implantación del Lean Manufacturing en torno al año 2017, un sistema de
gestión empresarial que busca evitar los desperdicios en todos los niveles. En este sentido, cada vez existen más materiales denominados “paperfree”, cuyo origen no es un árbol.
También los hay vegetales, minerales y, por supuesto, reciclados. La sostenibilidad también lleva a que se siga usando papel, pero por cada árbol cortado se plantan cuatro, como hacen algunos de nuestros proveedores. Trabajamos bajo la premisa de la mejora continua.

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