Por Eugenia Rubio
El consumo de vino seguirá disminuyendo en la UE en la próxima década, según las previsiones de la Comisión Europea. En su último informe sobre perspectivas de los mercados agrarios a medio plazo, que abarca el período 2024-2035, estima que el consumo per cápita caerá a un ritmo de un 1% anual, hasta unos 19,8 litros, frente a una media de 22,3 litros en el período 2020-2024.
Según Bruselas, en general las generaciones más jóvenes beben menos alcohol y prefieren otras bebidas. La principal causa de esta reducción es la preocupación por la salud tanto de los consumidores como de los gobiernos. Otros factores que contribuyen a esta evolución son el cambio de hábitos en las ocasiones de consumo y los cambios demográficos.
La evolución del consumo varía considerablemente de un país a otro, con descensos en algunos de los principales países consumidores (como Francia o Alemania) e incrementos en Estados miembros donde el consumo de vino es menos tradicional (como la República Checa, Polonia o Suecia). Además, añade la Comisión en su informe, se observa un claro cambio en las pautas de consumo, con un descenso general de los vinos tintos y un aumento de los vinos más frescos y fáciles de consumir, sobre todo los espumosos.


