Las de Pensilvania y Misuri son mejores para crianzas cortas
Las barricas de roble americano (Quercus alba) de los bosques de Pensilvania y Misuri son idóneas para lograr vinos más aromáticos y complejos cuando las crianzas son cortas, en torno a los 6 meses, mientras que las de Kentucky y Misuri, son perfectas para crianzas de 12 meses; y las de Kentucky para tiempos más largos de envejecimiento.
Estas son algunas de las conclusiones de la tesis doctoral de Zhao Feng, quien ha analizado la influencia de las barricas de roble americano (Quercus alba) de Misuri, Ohio, Kentucky y Pensilvania (EE UU) en las características químicas y sensoriales de vinos tintos tempranillo, envejecidos en dichas barricas durante diferentes tiempos.

Desarrollada en el Departamento de Agricultura y Alimentación de la Universidad de La Rioja, esta tesis ha sido calificada con sobresaliente 'cum laude', es muy novedosa ya que, aunque el roble americano (Quercus alba) es una madera tradicionalmente empleada en la crianza de grandes vinos y su uso está muy extendido en el proceso de envejecimiento, hasta ahora los estudios científicos sobre las características que aporta según su origen eran muy escasos, estando centrados sobre todo en el tipo de tostado o tiempos de crianzas.
Basándose en que el origen geográfico de las distintas barricas da lugar a vinos con una composición química y un perfil sensorial muy diferente, afectando en mayor medida a la composición aromática respecto a la polifenólica, en su tesis, el doctor concluye que es aconsejable el uso de barricas de Pensilvania y Misuri para conseguir vinos más aromáticos y complejos cuando la crianza es de 6 meses, ya que sus valores de actividad olfativa (OAV) total son más altos.
Por otro lado, el uso de barricas de Kentucky y Misuri es recomendable tras 12 meses de crianza para obtener los vinos de mayor calidad tanto en la fase aromática como gustativa. Y entre ellos, las de los bosques de Kentucky fueron las más adecuadas para largos tiempos de envejecimiento.


