Por Alberto Matos
En el último número de esta revista publicábamos una entrevista con la Master of Wine Fongyee Walker, quien consideraba que, para dar a conocer los vinos españoles en aquel país, antes habría que promocionar nuestra gastronomía. Algo así como lo que sucedió en Londres hace unos años, cuando comenzaron a proliferar restaurantes de tapas y contribuyeron, poco a poco, a que se conozca no solo nuestra gastronomía, sino también nuestros vinos.
La también cofundadora de la Dragon Phoenix Wine Consulting, escuela pionera en la formación enológica en China, aseguraba que sabores y texturas como los del jamón, los percebes, la tortilla de patata o el lechón resultan interesantes para el paladar chino, y que podrían convertirse en nuestra mejor carta de presentación si se apuesta por experiencias auténticas y de calidad que incluyan también nuestros vinos.
Una idea que también parece compartir el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que recientemente abría una consulta pública con el objetivo de recabar ideas para proyectar internacionalmente la gastronomía española. Se trata en realidad de uno de los puntos que abordará la denominada Estrategia Nacional de Alimentación, que busca consolidar la gastronomía como motor cultural, económico y social, involucrando para ello a productores, chefs, investigadores y formadores.
La consulta, abierta hasta el próximo 1 de diciembre, permitirá recoger aportaciones de todos los actores del sector. Todas estas sugerencias serán ordenadas en mesas redondas y grupos de trabajo, siempre respetando los recetarios tradicionales, potenciando la innovación y aspirando a la sostenibilidad plena.
En esta misma línea, la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) presentaba recientemente en la embajada española en México una guía de maridaje que complementa la gastronomía mexicana, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, con los vinos españoles. La guía, que combina teoría y práctica, muestra la diversidad de estilos de nuestros vinos y propone experiencias de maridaje con chefs y sumilleres mexicanos.
Estas iniciativas recuerdan que España tiene en sus manos una herramienta poderosa, que no se centra solo en vender botellas, sino en generar experiencias, educar al consumidor y crear vínculos que trasciendan fronteras. La gastronomía española y sus vinos son patrimonio, historia y estrategia al mismo tiempo, y pueden ser la llave para que el mundo descubra lo que siempre ha sido nuestro mejor secreto: el sabor de España.


