Opinión

Publicado el 13/04/2022 Categorías : Opinión , REVISTA
Hasta el infinito y más allá

Por Alberto Saldón, director de Lalomba, bodega de Vinos de Finca de Ramón Bilbao

Y no lo digo yo, lo dice la prestigiosa revista británica Drinks International en su afamada lista de las “50 Marcas de vino más admiradas del mundo”.

España no tiene límite en su potencial como país de vinos, como dice la mítica frase cinematográfica “hasta el infinito y más allá”. De nosotros depende. Nueve proyectos vitivinícolas españoles alcanzan el éxito de pertenecer al prestigioso grupo de las “50 marcas de vino más admiradas del mundo”. 9 de 50, eso indica que el 18% de las marcas más admiradas del mundo del vino son españolas. Familia Torres (1ª), La Rioja Alta (4ª), Vega Sicilia (10ª), Ramón Bilbao (17ª), Faustino (23ª), Bodegas Protos (28ª), Campo Viejo (29ª), Marqués de Cáceres (36ª) y Raventós Cordoníu (40ª).

Solo Francia supera esa cifra con 10 bodegas en la lista. Atrás quedan países de gran arraigo en la cultura vitícola mundial como Italia, Australia, EEUU, Nueva Zelanda o Chile. En la lista se encuentran bodegas de reconocido prestigio internacional como Château Pétrus (Burdeos, Francia), Château d’Yquem (Sauternes, Francia), Antinori (Toscana, Italia) o Mondavi (Estados Unidos). Es para estar orgullosos. Más que orgullosos, porque repetimos el número 1 del listado, porque hay marcas que llevan 4 años seguidos en la lista -tarea ardua y complicada-, porque hay diversidad de regiones, de tipologías de proyectos y porque el ranking “The World’s Most Admired Wine Brands” se elabora a partir de encuestas realizadas a profesionales internacionales del sector (periodistas y escritores de vino, asesores, enólogos, compradores, educadores, analistas, sommeliers y Masters of Wine), a quienes se les pide que elijan las marcas de vino que más admiran atendiendo a aspectos como la calidad, la autenticidad y la imagen de marca.

Y por último, porque nunca antes habíamos tenido tal representación española. Creámonoslo. En nuestra mano está el poder del cambio. La oportunidad de dejar de ser un país de graneles para ser un país de grandes marcas de vino. De grandes vinos. Sigamos trabajando por la transformación de una industria con un potencial incalculable. Por paisaje y por diversidad, por conocimiento y tradición, por ofrecer una experiencia ligada al buen vivir y al clima, a la gastronomía. Debemos dejar atrás ya los estigmas y los complejos que nos anclan a unas debilidades inexistentes. Invirtamos. Salgamos, presuman de país, de vinos y de cultura.

Y hagámoslo con los pies en la viña y en la bodega pero con la cabeza en las nubes. Afrontando nuevos retos, más ambiciosos y más ilusionantes y hagámoslo juntos. Viticultores, empresarios, bodegueros, consejos reguladores y consumidores. Es un proyecto de país. Alcen sus copas y brinden por este éxito sin parangón. Siéntalo suyo, porque lo es. Y hagan que el vino sea ese motor de recuperación y cambio que necesita España para ofrecer una imagen cualitativa de lo que somos: un país de personas que aman el vino y lo comparten sabiendo que lo mejor está aún por llegar. ¡Salud!

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