Por Eugenia Rubio
El Gobierno irlandés ha decidido retrasar hasta 2028 la aplicación de la legislación sobre el etiquetado de salud de las bebidas alcohólicas, incluido el vino, prevista inicialmente para mayo de 2026. De acuerdo con esa normativa, este tipo de bebidas deberá advertir en la etiqueta de los riesgos asociados a su consumo.
Muy criticada por la industria, la reglamentación en cuestión prevé la inclusión de una advertencia sanitaria dirigida específicamente a embarazadas y otra para informar sobre la correlación entre el consumo de alcohol y los cánceres mortales. Las etiquetas también deberán indicar el contenido de alcohol en gramos y el número de calorías de la bebida, además de incluir un enlace a un sitio web dedicado a la salud con información sobre el alcohol y sus efectos nocivos. Bruselas dio luz verde al proyecto irlandés en enero de 2023, a pesar de la oposición de los principales Estados miembros productores de vino (Italia, Francia y España).
El Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV), que ha solicitó la apertura de un procedimiento de infracción contra la disposición irlandesa por violación de la legislación europea, considera que el aplazamiento es una buena noticia para las empresas vitivinícolas.


