Publicado el 27/06/2022 Categorías : Opinión , REVISTA
Las ferias de vino han muerto...

Por Alberto Saldón, director de Lalomba, bodega de Vinos de Finca de Ramón Bilbao

¡Larga vida a las ferias! Las ferias sectoriales, aquellas que agrupan a colectivos especializados en diferentes tipos de sectores, viven un resurgir después de que la pandemia cuestionara su eficiencia y rentabilidad.

En la industria agroalimentaria, y más concretamente en el sector del vino, hemos vuelto a pisar moqueta de una manera intensa y concentrada. Los principales encuentros nacionales e internacionales tenían la necesidad de abrir sus puertas para sanear sus cuentas de resultados, que estaban casi heridas de muerte después de dos años de distancia social. Así, entre abril y junio nos hemos visto en Barcelona Wine Week, Madrid Fusión, Salón Gourmets, Fenavin, Prowein, Vinitaly…

No sé si vamos a encontrar vino para tantos clientes o clientes para tantos productores de vino… A lo largo de estos encuentros, además de la recompensa de socializar y compartir impresiones y vinos con amigos, compañeros y proveedores, he observado cómo algunas dinámicas siguen funcionando con eficacia en el negocio del vino, pero también he observado cómo humanamente seguimos cayendo en errores pretéritos.

Las ferias sectoriales son un fantástico catalizador para consolidar algunos puntos clave en el negocio del vino. Optimizar los encuentros comerciales reduciendo viajes y concentrando citas, presentar innovaciones y generar canales de comunicación bidireccionales con profesionales, proveedores y clientes, son algunos de ellos. Además, por supuesto, de la oportunidad de tomar el pulso al sector y realizar un benchmarking de competidores que nos permita identificar las tendencias del mercado y definir estrategias que a largo término nos reporten beneficios para la compañía.

Por último, estos certámenes son una de las herramientas de relaciones públicas con mayor capacidad para conseguir notoriedad, establecer relaciones con los diferentes públicos de una organización y conseguir atención mediática, que repercutirá en un mayor conocimiento de marca y una percepción positiva de la misma. Por todo ello, y a pesar de la importante inversión que supone para las empresas, siguen estando en el calendario de las organizaciones.

¿Pero son rentables? Abordo esta cuestión -con alevosía- en el último párrafo de esta tribuna para que sea usted quien responda a la pregunta. La rentabilidad solo se puede entender y medir bajo una visión y objetivos bien definidos, enmarcada en una estrategia empresarial coherente, consistente y medible en el tiempo. En un marco de comunicación de marca que responda a un plan…

Entonces, ¿hacen ustedes rentables las ferias? La oportunidad está servida. Larga vida a las ferias.

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