Al oeste de la sierra de Gredos, a casi 900 metros de altitud, se encuentra Las Moradas de San Martín, en el corazón de la D.O.P. Vinos de Madrid. Aquí, naturaleza, sostenibilidad, literatura, origen y autenticidad se unen para dar lugar a vinos con personalidad propia, con las variedades madrileñas garnacha tinta y albillo real como protagonistas. Y es que esta bodega es, sin duda, heredera de la historia y esencia de estas variedades autóctonas que los monjes del monasterio cisterciense de Santa María la Real ya cultivaban en San Martín de Valdeiglesias, en el siglo XII.
Cerca del límite con las provincias de Toledo y Ávila, concretamente, en el Pago de los Castillejos, a menos de una hora de Madrid, esta pequeña bodega, además, trabaja por trasladar esa filosofía a través de una oferta enoturística con la naturaleza en el centro de todo.
Si se trata de “respirar” el vino, el Pago de los Castillejos es el mejor lugar para sentirlo. Pasear por los viñedos de Las Moradas es sinónimo de disfrutar de un enclave único, cuyo paisaje se inspira y también inspira, a través de sus evocadores caminos, terrenos y cielos azules en plena sierra de Gredos y Sierra de Madrid.
En su compromiso con ese entorno natural en el que se encuentran, Las Moradas de San Martín practica una viticultura respetuosa con el medio (desde 2017 poseen el certificado de Agricultura y Bodega Ecológica) y también biodinámica. “Este paraje especial nos permite elaborar vinos de singular personalidad y elevada calidad, todos ellos ecológicos y veganos”, explica Isabel Galindo, enóloga de Las Moradas. Para ello, añade, “utilizamos únicamente los recursos que nos proporciona la naturaleza, escuchamos a la garnacha para trabajarla como ella nos dicta, con la mínima intervención”.
Y es que la bodega se ubica en una ZEPA 56 (Zona Especial de Protección de Aves), en un entorno paisajístico de gran valor medioambiental gracias a su flora y su fauna autóctonas. Un verdadero pulmón natural. Aquí es fácil avistar águilas, búhos o jilgueros. Por no hablar de los corzos, jabalíes o comadrejas que habitan en la zona y que muchas veces se cuelan entre sus viñedos. Un lugar único en el que las vastas extensiones de pinos, encinas y alcornoques se dejan envolver por las plantas aromáticas, como el tomillo o los cantuesos, que también se pueden apreciar en sus vinos, con una clara influencia del monte bajo que allí habita.

Además, la bodega madrileña hace un guiño a nuestra cultura literaria para transmitir, desde su etiqueta, que sus elaboraciones son vinos de autor. Y es que “Las Moradas” es el título del último libro de Santa Teresa de Jesús. Un tratado de oración escrito en la zona de San Martín de Valdeiglesias. De este modo, en las etiquetas que visten sus vinos se pueden leer extractos de relatos creados para la bodega por importantes escritores contemporáneos como Lorenzo Silva, Marta Rivera, Ramón Acín, Óscar Sipán, Ángeles Caso, Luz Gabás, Andrés Trapiello o Espido Freire.
Esta filosofía, que pone en valor la sostenibilidad, la naturaleza y la literatura, busca transmitirse a todo aquel que los visita. Y es que el compromiso enoturístico de la bodega de Madrid es absoluto, con una amplia oferta que va desde las tradicionales visitas guiadas con cata, hasta observaciones astronómicas para desconectar del estrés de la ciudad y sentir la naturaleza. “Dependiendo de la época del año, el visitante podrá participar en las diversas tareas que se realizan tanto en el viñedo como en la bodega para dar a conocer nuestra filosofía de trabajo”, explica Manuel
Blasco, responsable de Enoturismo de Las Moradas. Por ejemplo, el enoturista puede reservar en su web opciones combinadas como la ‘Visita a bodega y el Monasterio de los Pelayos’ o experiencias más inmersivas como talleres de poda con almuerzo campero, o vivir la experiencia de la vendimia en primera persona. De este modo, la bodega busca acercar la tradición vitivinícola de la zona, la cultura del vino y su elaboración al visitante. En este sentido,
Las Moradas ha puesto en marcha ‘Inmersión garnacha: iniciación a la cata’. “Una introducción amena y dinámica en forma de práctica de cata y visita para conocer el mundo el vino, las variedades y las características de nuestra zona”, explica Blasco.
Además, la bodega cuenta con una experiencia única en la zona: ‘Trekking entre viñedos’, la primera visita autoguiada a una bodega de la D.O.P. Vinos de Madrid. Esta actividad busca que el visitante descubra los viñedos de manera autodidacta y a su ritmo, ofreciendo de forma flexible diferentes tramos horarios a lo largo de toda la semana. “Al llegar, el enoturista recibe un mapa con las indicaciones para disfrutar del recorrido por nuestros viñedos centenarios. Y a lo largo del camino se irá encontrando diferentes audios con píldoras informativas sobre el viñedo, el territorio y nuestros vinos con alma”, explica Blasco. Una experiencia que incluye una cata de tres vinos, el último de ellos en la bodega, junto al equipo de Enoturismo.
Así, Las Moradas de San Martín es en un recurso turístico por sí misma, pero cuenta a su alrededor con un gran atractivo patrimonial, cultural y gastronómico, donde el visitante podrá disfrutar de enclaves como el Monasterio de Santa María de la orden del Císter de Pelayos de la Presa, los Toros de Guisando, el Castillo de la Coracera o el Embalse de San Juan. Así, vino, naturaleza y literatura se unen a la perfección en Las Moradas de San Martín, para ofrecer experiencias únicas a menos de una hora de Madrid.



