Ubicada en la capital de los vinos de Rioja, Haro, Martínez Lacuesta lleva elaborando vinos desde 1895, cuando su fundador, Félix Martínez Lacuesta, junto a sus hermanos, inicia un proyecto que este 2025 cumple 130 años y que está más en auge que nunca.
Afinadores de vinos
Su filosofía, sostenida bajo el concepto de “afinadores de vinos”, ha ido pasando, desde entonces, de generación en generación, traducida en una manera de entender el vino como un proceso artesanal, sin prisas, que se plasma en la creación de unos vinos finos, terminados y pulidos, elaborados con viñedos de los alrededores de Haro y que acompañan su evolución por la vía de la fruta. Todo ello sumado al no uso de barrica nueva para las elaboraciones de sus mayores guardas. “El tiempo es clave para nosotros, especialmente el que éste pasa en botella antes de llegar a tus manos”, señala Javier Bañales, CEO de la bodega, que recalca que se sienten “más cómodos trabajando en versiones de vinos con frescura a raudales que nos permitan reflejar el terruño de Rioja alta y alcanzar una longevidad que los hace únicos”. Vinos finos “que acarician”, sin opulencias ni taninos exagerados, hechos para su disfrute, en una visión riojana en la que resalta su sutileza. Su gama de vinos finos se mantiene fiel, a lo largo de este casi siglo medio de existencia, a su estilo y a las dos líneas históricas con las que ha contado la bodega desde sus inicios: Martinez Lacuesta y Campeador. Un legado y pasión por una tierra, las personas y sus vinos riojanos.
El vermú de Martínez Lacuesta
Desde 1937 también elabora vermús basados en la Conzia, una fórmula única basada en botánicos que ha permanecido inalterada durante casi 90 años. Además, fue pionera en su envejecimiento en barrica.