Las increíbles posibilidades del mercado vinícola mexicano no pasan desapercibidas para nadie. Tampoco para la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) que, además de en China, ha fijado allí el objetivo de su próxima campaña promocional.
“México es un mercado clave tanto por el potencial que presenta como por la posición ventajosa con la que cuentan nuestros vinos allí”, afirma Susana García Dolla, directora general de la OIVE. “La demanda es sólida, creciente, rejuvenecida y con preferencia de los productos españoles de alto valor. Basta decir que, entre 2019 y 2023, nuestras exportaciones han crecido casi un 25% en volumen y un 45% en valor”.
“No obstante”, continúa, “un mercado con tanta proyección también implica una competencia al alza -protagonizada sobre todo por Italia y Francia- y requiere de un mayor esfuerzo por nuestra parte si queremos continuar siendo líderes del sector. Es por ello que la OIVE ha seleccionado México para la promoción internacional, en una apuesta por aprovechar sus oportunidades de crecimiento y por consolidar la posición del vino español en el país”.
Pese a todo, lo cierto es que, con una población de 127,5 millones de habitantes, apenas seis consumen vino, un producto muy vinculado allí con la actividad turística. Unas cifras que ponen de manifiesto que hay muy trabajo por hacer.
En este sentido, explica la directora general de la OIVE, “este año vamos a celebrar catas guiadas para profesionales en Ciudad de México, Guadalajara y Querétano. El objetivo es trabajar en el posicionamiento del vino español como un producto de valor, precisamente en las áreas con un mayor crecimiento orgánico del consumo de vino, es decir, no tan dependiente del turismo”.
Para ello, “a través de diversas actividades ofreceremos un viaje por los vinos de España, incluyendo diferentes tipos, estilos y regiones”, avanza. “Todas ellas tendrán lugar en ubicaciones singulares y estarán dirigidas por la reconocida sumiller Sandra Buch -a quien entrevistamos en este número-, que ejerce como docente en programas de servicio y vinos para profesionales de la industria de la restauración y la hostelería mexicana”.
El programa se desarrollará “a lo largo de la semana del 21 de octubre”, aclara, “y pondrá el foco en los profesionales del sector en México, entre los que figurarán líderes de opinión y figuras con influencia en las decisiones de compra por parte de grupos de importación”.
A esto se suma, añade, “una serie de cursos online gratuitos y de distintos niveles en nuestra plataforma Escuela de Vino. El acceso a estos cursos es libre hasta completar las plazas y, al impartirse en español, un cierto porcentaje de nuestros alumnos suele proceder del ámbito profesional latinoamericano, especialmente de México”.
Pero estos no son los últimos retos. Los vinos españoles se encuentran además con las dificultades que presenta el acceso a aquel mercado, no solo por las medidas gubernamentales impuestas sino también por la estructuración del proceso de importación”, confiesa. “En México hay cada vez menos importadores a medida que se consolidan los existentes. A estas empresas les gusta ser proactivas y suelen ser ellas las que contactan con las bodegas que quieren incluir en su portfolio, y no al revés. Dado que no suelen contar con muchos vinos de una sola región, eso deja fuera a bastantes marcas”.
Además, “la dependencia de los importadores en la colocación del producto es mayor que en otros mercados, ya que son ellos mismos los que suelen introducir el vino en ciertos espacios de su red de distribución”. Por último, concluye, “a todo esto se suma el hecho de que los importadores operan en su mayoría a nivel regional, por lo que hay que trabajar con varios para cubrir las zonas en las que se quiera estar presente”.