Por Jesús Rivasés, columnista, tertuliano y escritor
Borgoña y Burdeos son los dos grandes referentes del vino. Hay vinos buenos, incluso magníficos, en muchos lugares y en muchas denominaciones de origen, desde Francia a California, sin olvidar Chile, Australia, Nueva Zelanda, España e Italia. Burdeos y Borgoña, sin embargo, siempre han estado algo por encima, por tradición, antigüedad, habilidad comercializadora, calidad y, además, por precio, quizá lo menos justificable. Borgoña parece haber empezado a salir del agujero, mientras que a Burdeos todavía le queda camino por delante. Todos los implicados en el sector, desde los sindicatos a los bodegueros, agrupados en organizaciones profesionales, han encendido las alarmas y han apelado al Gobierno francés de manera directa.
Reclaman medidas inmediatas encaminadas a evitar lo que consideran inminente “colapso de la viticultura” de la zona. Alegan que el sector ha dejado de ser rentable para una gran parte de los productores de la zona. Los viticultores de Borgoña también han sufrido en los últimos tiempos. La cosecha de 2024, parte de la cual llegó al mercado en 2025, fue complicada. En la zona había preocupación por un cambio climático que anunciaba sequía. Sin embargo, el problema fue la lluvia, mucho más abundante de lo esperado. A finales de la primavera de 2024, la lluvia y las heladas, en las zonas de Chablis y en la mítica Côte d’Or -la ladera dorada-, castigaron a las uvas, sobre todo a las pinot noir, de floración tardía. Jancis Robinson, la muy influyente crítica del Financial Times, Master of Wine, aseguraba que “pesadilla, miseria, agotador, implacablemente sombrío, desesperado y horripilante” eran algunos de los términos que utilizaban en Borgoña para describir la temporada.
El informe de fin de año 2025 de Liv-Ex, la bolsa londinense del vino, el mayor mercado organizado del sector, confirma todo eso y, en algunos casos, no solo para Burdeos y Borgoña, aunque también ve síntomas de mejoría. No obstante, el “Liv-ex Power 100 Report”, que incluye una clasificación con los 100 primeros vinos, afirma que “si bien hubo quienes fueron optimistas al final de 2024, el año 2025 no ha sido tan favorable como se esperaba. Y si 2024 fue un ejercicio agotador, 2025 todavía ha sido más duro”. El informe añade que “el mantenimiento de la recesión en el sector y la retirada de los compradores americanos tuvieron un impacto muy duro en los precios y en las empresas”.
El mercado -el negocio- del vino no deja de ser una actividad económica con características especiales. La crisis provocó un ajuste y una corrección en los precios que, tras el verano de 2025, empezaron a ser más atractivos. Nada nuevo bajo el sol, una adecuación entre oferta y demanda. El optimismo, con moderación, empezó a volver a un sector que, no obstante, todavía tiene pendiente dar salida a un exceso de existencias que, sin duda, en términos de precios, ofrecerá oportunidades rentables para los más avispados. El año 2025 cerró con tres meses de subidas consecutivas del Liv-ex 100, algo que ha dado un respiro al mercado y ha generado algo de optimismo. En 2025, ese número se triplicó. Los factores clave en los que se apoyaron los que tuvieron una trayectoria más positiva fueron precios razonables, liquidez y una reputación sólida de marca. Por otra parte, desde el punto de vista geográfico, en 2025 no hubo grandes cambios en los integrantes del Liv-ex 100. Sigue en cabeza Borgoña, con 29 marcas, aunque pierde una referencia. A continuación figura Burdeos que, a pesar de los problemas, gana dos marcas. En tercer lugar figura Italia, con 20 marcas. A continuación, Champagne, California y Rhône mantienen posiciones. España, Australia, Alemania y Argentina aparecen con una marca cada uno. El vino español que ha resistido en el Liv-Ex 100 es el Vega Sicilia Único.
Uno de los favoritos de los compradores estadounidense no se ha librado de los aranceles y ha sufrido. A pesar de todo, el volumen negociado se ha mantenido, con precios estables, aunque algo a la baja. Y es que la crisis y los problemas, mucho más centrados en Burdeos y Borgoña, entre otros motivos por lo que significan, también ha afectado a todos. No obstante, un cierto optimismo parece volver al sector, eso sí, con cautela, mucha cautela.


