Denominaciones de Origen

Txacolis de Guarda

Publicado el 24/06/2022 Categorías : Denominaciones de Origen , REVISTA
Txacolis de Guarda

La pequeña DO Arabako Txacolina apuesta por una línea de txacolis de largo recorrido

Por Vanesa Viñolo

Cuando pensamos en txacoli nos viene a la mente esa imagen de blancos jóvenes, chispeantes y alegres. Y está muy bien que sea así, pero hay que tener (también) en cuenta otra línea, la que busca elaboraciones más complejas, blancos de carrera de fondo que a mí, personalmente, me han sorprendido muy gratamente.

Así que cuando la pequeña denominación de origen alavesa Arabako Txacolina me ofreció la oportunidad de disfrutar de las catas verticales de dos de sus bodegas más emblemáticas ( Astobiza y Bat Gara), afilé mi lápiz y me preparé a aprender.

Y es que no todos los días sus enólogos se desplazan a Madrid con su mejor “armamento” de añadas y “rarezas”, dispuestos a explicarnos qué hay detrás de sus vinos.

Para contextualizar ligeramente la cata, decir que Txacoli de Álava es una “micro” denominación de origen de profundo carácter artesanal, que engloba un total de 8 bodegas, que suman en total poco más de 90 has repartidas a lo largo de la comarca de Ayala.

Bittor Villanueva, enólogo de Astobiza, fue el encargado de guiarnos en el recorrido vertical por su vino Malkoa, un 100% Hondarribi Zuri, que es la uva que responde más fielmente a la esencia de esta denominación. Sus viñas, situadas en Okondo (es de las bodegas más cercanas a Bizkaia) se encuentran en una vaguada, “mastondo”, de suelos aluviales del cuaternario, con un fondo muy profundo y abundancia de lodos antiguos. En marzo estrenan nueva bodega, ubicada en el antiguo caserío de la casa, donde comenzarán a hacer pruebas con barricas.

Me resultó realmente sorprendente que Bittor saque al mercado este vino, que cuenta ya de partida con dos años en huevos de hormigón en contacto con sus lías, tras...¡4 o 5 años de reposo en botella! Catamos el bebé 2019 (que saldrá en el 2026), el 2018 (que es el que está en el mercado), el 2017 y el 2016. Una oportunidad única de ir viendo, paso a paso, cómo le va sentando la botella a este txacoli complejo, mineral, afilado y, como está de moda ahora decir, súper atlántico. El 2016 es el que más me gustó, demostrando lo bien que le sienta la vejez a esta elaboración: fino, con tensión en boca, con elegantes aromas a hidrocarburos, miel de brezo y cítricos maduros en nariz y esa jugosidad, acidez y salinidad en boca, que son la marca personal de estos vinos. El 2018 también promete, parece que a Malkoa le molan las añadas cálidas. Ellos que pueden permitírselo.

Txema Gotxi fue el encargado de desgranar los vinos de Bat Gara. Bat Gara (”somos uno” en euskera) se encuentra algo más en el interior que Astobiza, en Lezama, un municipio alavés en las inmediaciones de Amurrio, entre la Sierra Salvada y las estribaciones del Monte Gorbea, a 20 km del mar. Txema nos trajo una vertical de su Urtaran, un blanco donde la Hondarrabi Zuri cede protagonismo frente a la Hondarrabi Zuri Zerratia y que se acompaña de un poquito de Rieslig. El vino cuenta con 8 meses en contacto con sus lías en barricas de castaño y de roble húngaro. Sus blancos son totalmente diferentes a los de Bittor. Son más glicéricos, corpóreos, con una acidez más comedida pero preservando esa salinidad y frescura que les hace únicos.

Aunque los perfiles de estas dos bodegas son completamente diferentes, coincido en ambos en mis añadas favoritas: la 2016 (esas mieles de brezo,recuerdos de hidrocarburos y cítricos, conjugados con un fondo de piedra seca y en boca con una acidez salivante, jugosidad y volumen) y la 2018, que vive un momento espectacular en boca.

En común también ver cómo influyen las diferencias climatológicas en esta zona, dando perfiles bien distintos de vinos según sean añadas cálidas, frías o si nos enfrentamos a esa 2017 que fue tan tan complicada (y se nota).

Bittor y Txema nos quisieron traer también sus “rarezas”: Bittor un vermú muy interesante y una ginebra(que no llegué a catar) y Txema un “txacoli ajerezado”, Aromas del Sur, que realmente me sorprendió y que os invito a probar, una maravilla a la que, eso sí, le buscaría un nombre más vasco, ¿qué os parece Hego Haizea?

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