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Publicado el 21/05/2021 Categorías : REVISTA , Viticultura y enología
Vinificación y crianza (V)

Por Alberto Matos

Damajuanas, tradición y elegancia
Fabricadas también en vidrio, aunque con un tamaño muy superior al de las botellas convencionales, las damajuanas son un tipo de garrafa de forma esférica y tradicionalmente cubiertas por un entramado de mimbre que están destinadas a la crianza de determinados tipos de vino.

Estos recipientes normalmente se utilizan en la elaboración de “micro o nanovinificaciones, por ejemplo, de variedades ancestrales que se encuentran en  pequeñas cantidades”, argumenta Almudena Alberca. También es habitual su empleo en la producción de “vinos dulces, cuyas fermentaciones son muy lentas”; en la de vinos de crianza oxidativa al sol, como es el caso de los dorados de Rueda; o en la de algunos vinos rancios”. Permiten así “el paso de la luz, en un formato más reducido” que el de una barrica.

Igualmente en este caso, “el color del cristal permite un mayor o menor paso de la luz, favoreciendo o impidiendo la oxidación del vino”. Como sucede con otros depósitos, “el tamaño proporciona mayor o menor contacto con las lías y más o menos oxigenación a través del tapón”. Las damajuanas facilitan además el intercambio térmico que se produce en zonas como Rueda, donde su uso representa, en realidad, “una manera de recuperar y mantener las tradiciones”. Ese es al menos el caso de la bodega Félix Lorenzo Cachazo, que elabora en damajuanas su Carrasviñas Dorado, cuya crianza alterna también “con barricas de roble francés de 225 y 300 litros”.

En la DOQ Priorat, la bodega Cims de Porrera –perteneciente a Grupo Perelada- recurre a las damajuanas de “54 litros para la elaboración de todo tipo de vinos”, como su Vi de Vila de Porrera blanco, para el que este recipiente “ha dado el mejor resultado”. También lo emplean para su rosado Antagonique, del proyecto Les Cousins, que “se cría durante 12 meses”. Para la producción de tintos echa mano de las damajuanas “en un 15%”, con lo que consiguen “aportar frescor al ensamblaje final”. Con su uso pretende “reducir el impacto de los tostados de las barricas” y “conseguir vinos más frescos y con mayor presencia de fruta”. En una fase experimental, han embotellado los mismos vinos, “unos procedentes de barricas y otros de damajuanas con el objetivo de ver cómo se comportan durante su envejecimiento”.

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