Proyectarán los vinos locales sin perder su esencia.
Formentera da un paso decisivo hacia la internacionalización de su tradición vinícola. La reconocida bodega local Terramoll ha establecido una alianza estratégica con el grupo riojano Vintae, que asumirá la gestión de la bodega con el objetivo de expandir sus vinos más allá del archipiélago balear. La colaboración incluye la entrada de Vintae en el accionariado, en una apuesta conjunta por el respeto a la identidad de los vinos de la isla.
Terramoll, fundada en el año 2000, ha sido pionera en viticultura ecológica en Formentera. Su enclave en la meseta de La Mola y el cultivo de variedades autóctonas como Monastrell y Malvasía le han otorgado un lugar destacado en el mapa vinícola mediterráneo. “Desde hace 25 años trabajamos con respeto al entorno natural”, señala Arantxa Moll, responsable de la bodega. “Esta alianza es una oportunidad para proyectar nuestros vinos sin perder nuestros valores”.
Por su parte, Vintae aporta su experiencia en el desarrollo de proyectos vitivinícolas únicos en toda España. Con presencia en denominaciones como Rioja, Ribera del Duero, Navarra y Toro, la compañía familiar liderada por Richi y José Miguel Arambarri ha consolidado una red de distribución internacional que será clave para los vinos de Formentera.
La relación de Vintae con la isla no es nueva. A través del restaurante Fandango Formentera, la empresa ya conocía de cerca la riqueza cultural y gastronómica local, lo que ha facilitado una integración natural con el proyecto de Terramoll.
El terroir de La Mola, con suelos arenosos y viñas de pie franco, aporta una singularidad inigualable. La bodega ha logrado mantener vides libres de filoxera, un rasgo poco común en Europa. Esta autenticidad será uno de los principales valores a preservar en la nueva etapa.
Ambas firmas comparten una visión: impulsar Formentera como referencia vinícola sin renunciar a su esencia. “Este acuerdo encarna nuestra filosofía: dar valor a territorios únicos y su historia”, concluye Richi Arambarri. La nueva etapa promete abrir las puertas del mundo al vino formenterense, sin perder nunca el alma de la isla.

