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El vino a subasta

El vino a subasta

Hacerse con vinos exclusivos y difíciles de conseguir por los canales habituales de distribución al menor precio posible es el objetivo de muchos cazadores de tesoros enológicos. Los vendedores, tanto particulares como bodegas, ansían por su parte obtener siempre el máximo rédito por sus codiciadas joyas. Un tira y afloja lógico que se resuelve en pocos días gracias a plataformas online como Catawiki, que subasta semanalmente una media de 2.000 lotes. ¡Comienza la puja!

De la industria del vino se puede decir que satisface las demandas de todos y cada uno de los diferentes nichos de mercado existentes. Los hay para todos los gustos y situaciones. También los hay para todos los bolsillos y, entre estos últimos, los vinos exclusivos que solo unos pocos se pueden permitir también tienen cabida. Son vinos que no se encuentran normalmente en las tiendas, por muy de lujo que sean. 

Para acceder a ellos, muchas veces solo hay una vía disponible: las subastas. Y cuando pensamos en subastas, inmediatamente se nos vienen a la cabeza grandes casas como las británicas Sotheby’s y Christie’s, aunque no son, ni mucho menos, las únicas. También existen otras, quizás menos conocidas pero que ofrecen objetos igualmente anhelados. Tal es el caso de Catawiki, una plataforma online fundada en 2008 con la idea de subastar únicamente comics y que, desde 2011, celebra subastas cada semana.

A día de hoy, esta casa de subastas cuenta en su catálogo con productos de lo más variopintos. Además de los mencionados comics, también propone otros que se engloban en cuatro grandes categorías: Arte y Antigüedades, Coleccionables, Movilidad y Artículos de Lujo. Entre ellos, podemos encontrarnos con hasta 50.000 artículos ofertados semanalmente en pujas abiertas, que se resuelven habitualmente entre 8 y 10 días. Algunos de ellos tan singulares como el esqueleto completo de un mamut, la pieza de LEGO más cara del mundo (fabricada en oro), el gorro del Papa, un meteorito procedente de Marte, los guantes de boxeo de Muhammad Ali o el coche oficial del Rey Juan Carlos I. Para gestionar todo este volumen, la empresa cuenta con alrededor de 200 profesionales experimentados en las diferentes materias, que se encargan de seleccionar, verificar y componer los lotes para las subastas, así como de orientar a compradores y vendedores.

Vino, objeto de deseo
Tampoco faltan los vinos, de los que se subastan unos 2.000 lotes semanales bajo la categoría de Artículos de Lujo. Hablamos de ello con Víctor Rodríguez, asesor en Catawiki. Este experto en vinos españoles aclara que “las subastas de vinos se realizan de la misma manera que las subastas del resto de objetos”. Es decir, “se valora, en un primer término, la presentación del lote y después se certifica su  autenticidad”. En el caso de los vinos, los lotes parten de “un valor mínimo de 75 euros”, con la única diferencia de que, “por tratarse de una bebida alcohólica”, el vino puede estar sujeto “a las restricciones que impongan las legislaciones de los diferentes países”.

Nos explica también que la muestras de vinos susceptibles de ser subastados “llegan por parte de diferentes vendedores, que previamente han de darse de alta en la plataforma”. Entre ellos destacan,  obviamente las bodegas, con las que “en algunas ocasiones, se mantiene una relación estable”. En otros supuestos, son “directamente los profesionales” los que ofrecen sus vinos. 

En este sentido, “el abanico de vinos susceptibles de ser subastados es realmente amplio” y a día de hoy, de manera genérica, los podemos encontrar “clasificados por denominaciones de origen: Champagne, Oporto, Jerez y Madeira; por tipos: vinos dulces y de postre; por nacionalidades: italianos, españoles y portugueses; por volumen: grandes envases; y por su calidad y por su exclusividad”. También se realizan subastas “por especialidades: vinos orgánicos y biodinámicos, vinos de garaje, vinos austríacos y alemanes, Grands Crus de Burdeos, Crus de Borgoña”; así como por “temáticas, como Dom Pérignon, Super Toscanos y Rothschild”, por mencionar solo unos pocos. 

Entre todos ellos, destacan aquellos que visten “etiquetas exclusivas, como Château Le Pin, Château Pétrus o Château d’Yquem”; y aquellos otros “producidos en añadas míticas”. Entre estos últimos, Rodríguez recuerda “un Château d’Yquem, de 1983, que se vendió por encima de 5.000 euros; o un Domaine de la Romanée, de 2002, que fue adquirido por más de 12.000 euros”. Otros incluso “se han acercado a los 20.000 euros”.

Aunque minoritarias, las referencias españolas representan “aproximadamente un 15% de todos los lotes”. Entre ellas destacan auténticas piezas de colección, como Vega Sicilia Único o Castillo Ygay, ambos elaborados en la década de 1920.

Un roto para un descosido
Unos y otros, antes de ser admitidos, deben demostrar que su “estado de conservación ha sido óptimo” o que, interesantemente, representan “antigüedades o rarezas que tienen un valor especial para los coleccionistas”. De este modo, en las casas de subastas confluyen personas que consideran estar en posesión de una joya, esperando de ella obtener el mayor rédito posible, y otras que aguardan desde cualquier punto del planeta para hacerse con la reliquia deseada al menor precio.

En este proceso, las casas de subastas como Catawiki “cobran normalmente una comisión, tanto al comprador como al vendedor”. Este último “está obligado a establecer unos costes de envío aproximados a los diferentes países, si bien es el vendedor quien asume dichos gastos”. En su caso, Catawiki se diferencia además de otras casas de subastas en que, en ocasiones, “organiza subastas benéficas, cuya recaudación es destinada a organizaciones no gubernamentales como Acción contra el Hambre”.

Así se veía en nuestra revista.

Etiquetas: Catawiki subastas
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