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Albillo (III)

Albillo (III)

Por Alberto Matos

Dominios geográficos del Albillo Real
Concentrado, principalmente, en el centro peninsular, también es posible encontrar viñas de Albillo Real en otras tierras no muy lejanas, como las amparadas por la DO Manchuela (Albacete). En realidad, allí se cultiva un tipo de uva conocido como “Albilla”, que pudiera ser “una variante del Albillo Real, si bien este extremo no está confirmado científicamente”. Sus orígenes en la comarca de Manchuela se remontan a “los años 1958-1962”. En aquellas fechas, “se dice que fue introducida por un veterinario de la zona”, que la “plantó para consumo propio” en “el municipio de de Villamalea”. El tiempo acabaría por “extenderla por otras localidades mediante injertos”, aunque sin ocupar “una gran superficie”. Los viticultores “pronto se dieron cuenta de que se enfrentaban a una variedad más temprana que el resto de variedades”, por lo que debía “esperar al resto”. Eso provocaba que la uva “aportara mucho grado y azúcar”. Con una superficie de “27 ha” y una producción media anual de “entre 4.500 y 5.000 kg/ha”, actualmente “solo tres empresas elaboran vinos monovarietales de Albillo Real en la DO Manchuela”. Las cepas más jóvenes cuentan con un mínimo de “60 años de edad” y todas ellas se cultivan en parcelas dedicadas en exclusiva a ellas.

Más al norte, en la DO Tierra del Vino de Zamora, el Albillo Real comenzaba a cultivarse hace ya “muchos años, cuando en las parcelas se plantaban distintas variedades, según el destino que se le fuera a dar a cada una de ellas”. En este sentido, “siempre ha sido una variedad muy apreciada porque podía ser destinada tanto a su consumo como uva de mesa como a su utilización en la elaboración de vino”. Allí, el Albillo Real, amparado desde los inicios de la DO, primero como Vino de la Tierra y después como Vino de Calidad, se localiza “en pequeños viñedos, en los que están presentes diversas variedades tanto blancas como tintas”. Con una “edad media de 73 años” y como consecuencia de “las técnicas de poda y cultivo, orientadas a la producción de calidad”, sus “rendimientos medios” se sitúan “en torno a los 2.800 kg/ha”. Conjuntamente, las parcelas de Albillo Real representan poco más de 4 ha o, lo que es lo mismo, “el 0,71% del total de la superficie inscrita”. De este modo, solo una bodega elabora actualmente “un vino blanco seco con las variedades Malvasía, Moscatel de Grano Menudo y Albillo Real”, después de que otra que “elaboraba un blanco semidulce con las variedades Moscatel de Grano Menudo y Albillo Real” dejara de hacerlo “debido al escaso consumo de este tipo de vinos”.

También en la provincia de Zamora, la DO Toro contaba tradicionalmente en sus “viñedos viejos de Tinta de Toro” con “un porcentaje de entre el 5 y el 10%” de Albillo Real, “que se usaba como uva de mesa, aunque también se vinificaba artesanalmente para hacer vinos blancos”. Su presencia en la zona “cuenta con una gran trayectoria”, como así lo “han puesto de manifiesto las plantaciones que se estaban perdiendo en los últimos años”. En la mayoría de los casos, el Albillo Real “convivía con otros varietales, aunque también contamos con algún viñedo monovarietal”. Además, “muchas de nuestras bodegas ya hacían vino elaborado con esta variedad de forma experimental, por lo que se tomó la decisión de solicitar su implementación y las pertinentes modificaciones para poder elaborar en un futuro vinos dulces amparados por la DO Toro”. Esto ocurría el pasado mes de enero, cuando también se autorizaba “el Moscatel de Grano Menudo”, variedad con la que “se complementa muy bien”. Con una antigüedad que oscila “entre los 40 y los 50 años”, “unas 8 o 10 bodegas elaboran vinos  dulces con esta variedad”.

De vuelta al centro peninsular, la  DO Méntrida cultiva el Albillo Real desde tiempos inmemoriales, cuando se consumía, principalmente, “como uva de mesa”. Su Consejo Regulador la autoriza desde sus propios inicios, en 2017, aunque solo Arrayán la cultiva actualmente sobre una superficie de “4 ha”, que proporcionan una producción media anual de “unos 2.500 kg/ ha”. La bodega le dedica “normalmente viñedos únicos”, que rondan los “70 años de edad”.

No muy lejos, en la zona amparada por la DO Cebreros, el Albillo Real “se cultiva desde el siglo XVI” y tanto sus vinos como sus uvas “eran muy conocidos en la  Corte de Madrid”. Tanto es así, que ya “en 1513, Gabriel Alonso de Herrera” describía dichos vinos como “muy claros, de gentil color y sabor”, en “su obra ‘Agricultura general’”. Unos vinos hoy “procedentes de microparcelas, generalmente, dedicadas al monocultivo”. Así, no sorprende que sus cepas más viejas  daten “de 1905”, y que la edad media del total ronde “los 79 años”. Todas ellas se distribuyen sobre una superficie de “unas 40 ha”, que permiten la elaboración de hasta “28.230 litros” de vinos de Albillo Real a “cinco bodegas de las 18 inscritas”. 

Conocida también como Albillo de Madrid, la única denominación de origen de esta comunidad autónoma concentra el mayor número de ejemplares de Albillo Real en “la subzona de San Martín de Valdeiglesias”, donde “es altamente probable que fuese introducida por los monjes cistercienses en el siglo XII”, desplazados desde “el Monasterio de la Espina de Valladolid hasta el Monasterio de Santamaría de Valdeiglesias, en el municipio de Pelayos de la Presa”. Al igual que sucedía en la zona de Méntrida, “hay referencias que apuntan a que con esta variedad se elaboraban los conocidos como ‘vinos preciosos’, que  gozaban de gran popularidad en el siglo XVII”. Por su “doble aptitud como uva de mesa y uva de vinificación”, está acogida a la DO Vinos de Madrid desde su reconocimiento en agosto de 1990. En esta región, “normalmente se observa en plantaciones monovarietales, aunque en ocasiones puede estar acompañada de otras variedades como la Garnacha Tinta, pero sin llegar a mezclarse”. Allí, la mayoría de los “tempranales” –como son conocidos los viñedos de Albillo Real por su temprana maduración- se localizan en “viñedos antiguos de más de 35 años”, aunque “también existen algunas plantaciones jóvenes”. Actualmente,  unos y otros suman “240 ha”, que gestionan “14 bodegas” y que “en los últimos 5 años han proporcionado una producción media de 80.000 kg de uva”.

Así se veía en nuestra revista.

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