Cumplen Años: 50 años de albariño

En el corazón del Condado do Tea, donde el río Miño dibuja la frontera con Portugal y el Atlántico deja sentir su influencia, se asienta Bodegas As Laxas. Nacida en 1975 de la mano de la familia Simón Ferro, hunde sus raíces en un viñedo que ya producía vinos desde 1862. Lo que en un principio fue una actividad complementaria se transformó en una aventura vitivinícola guiada por una convicción clara: elaborar un albariño de primera calidad, fiel reflejo de un territorio único.

El espíritu fundacional tiene nombre propio: Carmen Ferro. En una época poco propicia para las mujeres emprendedoras, ella supo apostar por su tierra, su familia y una visión que trascendía las modas. Con trabajo silencioso y determinación, abrió el camino para que el vino de Arbo fuera reconocido más allá de Galicia. Hoy, cada botella es testimonio de aquel impulso pionero.

Reflejo de un terruño

Los viñedos de As Laxas, con una media de 30 años, se extienden sobre terrazas graníticas orientadas al sur, a 200 metros sobre el nivel del mar. El cultivo en parra, sostenido sobre pilares de piedra, protege a la vid de la humedad y permite una aireación óptima, clave en un clima atlántico húmedo y fresco. El resultado son uvas de maduración lenta que concentran aromas y acidez, dando lugar a vinos con nervio y marcada mineralidad.

As Laxas fue una de las primeras en apostar por la calidad antes incluso de que existiera la DO Rías Baixas. En 1986 se convirtió en miembro fundador del Consejo Regulador (registro no 5), reafirmando su vocación de autenticidad. A diferencia de otras bodegas, nunca fue cooperativa: la propiedad sigue en manos de la familia, que ya transita hacia la tercera generación con el mismo compromiso.

La bodega se centra en el albariño monovarietal, convencida de que esta uva —introducida en Galicia por los monjes de Cluny en el siglo XII— alcanza su mejor expresión en el Condado do Tea. Sus vinos exhiben un perfil aromático complejo, con notas florales, fruta blanca y cítrica, sostenidas por una acidez vibrante y un final salino que refleja la cercanía del Atlántico.

Hoy, As Laxas se ha consolidado como embajadora del albariño en los mercados internacionales.

1975

Nace Bodegas As Laxas en Arbo, en el corazón del Condado do Tea, fruto de la visión familiar (Carmen Ferro y Jose Simón) de elaborar y comercializar vinos que reflejasen la autenticidad e identidad de la zona.

1984-88

La bodega participa de forma activa en la creación de Consejo Regulador Rías Baixas, consolidándose con el registro no5 de la denominación de origen y contribuyendo al prestigio y distribución de los vinos Rias Baixas

1990

Construcción de la bodega actual y adquisición de fincas.

Comienza la construcción de la actual bodega, equipada para afrontar el crecimiento, y se incorporan las fincas O Pucha y Tixosa, que marcarán la identidad vitícola de la casa.

2000

La pérdida de Carmen Ferro supone un momento decisivo en la historia familiar y empresarial. Su legado continúa inspirando la filosofía de trabajo de la bodega.

2003

Se inaugura la primera ampliación de las instalaciones, se crea el departamento comercial y se inician campañas que abren el camino a reconocimientos nacionales e internacionales..

2008

Bodegas As Laxas se convierte en la segunda bodega española en suministrar vinos a American Airlines, un hito que consolida su vocación exportadora y abre las puertas a nuevos mercados exteriores..

2009

Se lanzan los primeros albariños espumosos de la DO, siendo Sensum Laxas uno de ellos; apostando por la innovación y diversificación dentro de Rías Baixas

2020

Se inaugura la segunda ampliación de la bodega, adaptada a nuevas exigencias productivas y de sostenibilidad. Paralelamente, se lanza una apuesta firme por el enoturismo profesionalizado, convirtiéndose en un motor de atracción cultural y económica para la zona.

Laxas Edición Limitada Carmen Ferro 2024

· DO Rías Baixas

· Variedades: 100% Albariño

· Elaboración: Un albariño nacido en el corazón del Condado do Tea, elaborado exclusivamente con uvas seleccionadas en su punto óptimo de maduración.

El proceso arranca con un prensado meticuloso que permite obtener un mosto de gran pureza, fermentado en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada de 18ºC. Tras la fermentación, los vinos son trasegados para separar las lías y se lleva a cabo el “coupage” de los distintos depósitos. Posteriormente, el vino se somete a una estabilización en frío, filtrado y embotellado con paso por filtro amicróbico, lo que asegura una conservación impecable en botella.

· Cata: En cata, se muestra intenso y expresivo desde la primera nariz, con un perfil aromático que refleja fielmente la variedad y la zona: fruta blanca jugosa, piel de cítricos, toques herbáceos y florales, junto a un sorprendente matiz mediterráneo.

En boca resulta vibrante y con carácter, dominado por una acidez eléctrica que aporta tensión y frescura, en diálogo con una fruta presente y nítida. El recuerdo cítrico aporta nervio y energía, mientras que el final se prolonga con una elegante nota salina. Un vino con recorrido, que invita a esperar en botella para alcanzar toda su plenitud.

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