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Bodegas Murviedro

Bodegas Murviedro se distingue por su espíritu innovador y su constante búsqueda de la excelencia. La bodega participa en proyectos de investigación como “Microwines”, centrado en el desarrollo de vinos más naturales y saludables mediante técnicas microbiológicas avanzadas. Su apuesta por la tecnología se refleja también en la modernización de procesos, el control inteligente de fermentaciones y la implantación de sistemas energéticamente eficientes en bodega, combinando tradición y vanguardia para potenciar la calidad y la autenticidad de cada vino.

Esa misma visión de futuro impulsa su firme compromiso con el medio ambiente. Murviedro promueve una viticultura responsable, con viñedos certificados como ecológicos y prácticas sostenibles que reducen la huella de carbono. Ha incorporado energías renovables, materiales reciclables y envases más ligeros para minimizar el impacto ambiental en cada etapa del proceso.

Viña, tierra y ambición

Bodegas Murviedro nació en 1927 como filial española del grupo suizo Schenk bajo el nombre de Schenk España. Un par de años después, en 1929 abrió bodegas en Alicante, Utiel y Requena. Con el paso del tiempo se consolidó como una bodega relevante, evolucionando del vino a granel al embotellado, y en 1997 trasladó sus instalaciones al corazón de la Denominación de Origen Utiel‐Requena, en Requena.

En 2002 adoptó el nombre Murviedro, afirmando su identidad con firmeza. Desde 2010 la bodega apuesta decididamente por las variedades autóctonas como bobal, monastrell o merseguera y por los viñedos de cepas viejas, buscando vinos que expresen el territorio con autenticidad. Murviedro ha sabido combinar tradición, territorio y modernidad para interpretar en cada botella la esencia de su entorno, respetando su origen y su legado.

Una mirada al pasado

Murviedro ofrece una experiencia completa para quienes quieren descubrir el vino desde dentro. Su bodega histórica, en el casco antiguo de La Villa de Requena, permite recorrer cuevas excavadas en toba caliza que guardan siglos de historia vitivinícola, con tinajas de barro y lagares antiguos que muestran la tradición de la región.

Las visitas combinan patrimonio, viñedo y degustaciones de sus vinos más emblemáticos. Entre ellos, La Casa de la Seda, elaborado con cepas centenarias de la finca El Ardal, rescata la tradición y la autenticidad del territorio. Murviedro ha trabajado para ofrecer un enoturismo responsable, con un enfoque sostenible y de calidad. Cada recorrido transmite la historia de la bodega, la pasión por la vid y el respeto por el entorno, conectando a los visitantes con la cultura del vino y el legado de generaciones.

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