PARIENTE TRADICIÓN FAMILIAR
DO Rueda
Pariente es la historia construida, primero con uva y después con vino, de una familia vinculada con la viña desde hace tres generaciones. Todo comienza con José, viticultor que transmitió su pasión por la verdejo a su hija Victoria, alma mater de esta bodega familiar que ha ido creciendo hasta convertirse en referente de los grandes blancos de nuestro país. Victoria Pariente es, sin duda, una de las figuras más destacadas de esa generación de enólogas que se enfrentaron a un mundo, el del campo, en el que las mujeres no solían llevar “los pantalones”. El testigo lo han tomado sus hijos Martina e Ignacio, que han continuado con el legado de su madre y al tiempo han ampliado horizontes, hacia otras uvas y zonas, siempre dentro de la búsqueda de la identidad y el respeto, casi devoción, por su entorno. Y es que, como dice Martina, responsable de la parte enológica de la casa, “considero que la mejor definición de Pariente es la tradición familiar, respeto por la viticultura y amor por el vino”.
Un retrato del terruño
Algunas de las viñas con las que José Pariente elabora sus vinos superan los 100 años de antigüedad. “Desde los inicios- nos explica Martina Prieto Pariente- nuestro principal objetivo ha sido demostrar el potencial, la versatilidad, la capacidad de crianza y guarda de la verdejo” (...) Retratamos el terruño ensalzando las peculiaridades de cada viñedo, obteniendo, de este modo, vinos blancos con gran longevidad, complejidad y estructura”.
Precisamente, dentro de esa línea de blancos de guarda, acaban de lanzar su Colección Fincas, compuesta por sus ya emblemáticos verdejos con crianza que, en esta nueva añada, cambian de imagen. “Son tres elaboraciones que tienen su origen en viñas viejas de Rueda y que reflejan la autenticidad y el carácter de los terrenos donde se cultivan las uvas, resaltando la singularidad y la riqueza de cada parcela”.
Nuevas generaciones y horizontes
Con la filosofía de transmitir en sus vinos, no solo la tipicidad de la uva, sino también “la esencia del lugar y la personalidad del territorio,” Martina y su hermano Ignacio crearon Prieto Pariente, proyecto en el que fueron “recorriendo viñedos viejos y singulares de Castilla y León hasta dar con aquellos que nos permitieran elaborar vinos frescos, con personalidad propia y carácter”. La última incorporación a la familia Pariente ha sido A Vilerma, una finca de seis ha de viñedo en el valle del Avia donde conviven seis variedades autóctonas de Ribeiro. “Cuando conocimos la historia de Arsenio Paz y Vilerma, lo tuvimos claro. Una oportunidad única de formar parte y continuar con un legado basado en el compromiso, la autenticidad y la excelencia”. Ante la pregunta de cuál es el secreto para convertirse en un referente de calidad, Martina lo tiene claro: “No hay secreto (...) radica en la pasión por lo que se hace y en el respeto absoluto por el viñedo, la profesión y el trabajo diario en equipo”.

