Más allá de la variedad o de las decisiones en bodega, cada vez son más los proyectos que buscan expresar la identidad del lugar del que proceden. En ese contexto nace Martín Códax O Barroso, un vino de paraje que pone el foco en uno de los paisajes más singulares de O Salnés: un excepcional afloramiento de suelos arcillosos en una comarca tradicionalmente asociada al granito.
La singularidad de O Barroso no reside únicamente en su geología, sino en la forma en que esta condiciona el comportamiento de la vid. La arcilla actúa como una reserva natural de agua y minerales, favoreciendo una maduración pausada y equilibrada de la uva. El resultado es un Albariño que conserva la frescura atlántica característica de Rías Baixas, pero que incorpora una mayor amplitud en boca, una textura envolvente y una expresión mineral diferente.

Con este proyecto, Bodegas Martín Códax dirige la mirada hacia un paisaje que siempre ha formado parte de la historia vitícola de O Salnés, pero cuya singularidad apenas había sido interpretada desde la perspectiva del vino de paraje. La elaboración responde a esa misma filosofía de respeto al origen. La fermentación se realiza en barricas de gres de arcilla de 300 litros, un material que permite una microoxigenación lenta sin alterar la pureza aromática del vino. Posteriormente, permanece cerca de tres años afinándose en botella antes de salir al mercado, reforzando su complejidad y su capacidad de evolución.
Martín Códax O Barroso también recupera la memoria de un territorio históricamente ligado al barro. Durante siglos, las arcillas de esta zona alimentaron numerosas tejeras que abastecieron a buena parte de la comarca, dejando una huella que todavía forma parte del paisaje y de la cultura local. Hoy, ese mismo suelo encuentra una nueva forma de expresarse a través del vino, estableciendo un vínculo entre geología, historia y viticultura.
Con una producción limitada a 956 botellas, Martín Códax O Barroso representa una nueva mirada sobre el Albariño y sobre la diversidad de los paisajes que conforman Rías Baixas. Un vino que invita a descubrir cómo el origen puede seguir ofreciendo nuevas interpretaciones de una variedad profundamente ligada a su territorio.






