La propiedad refuerza su compromiso con la sostenibilidad
Otazu consolida su compromiso con una forma de trabajar responsable y sostenible al convertirse en bodega pionera en Navarra en obtener la certificación B Corp. Este reconocimiento internacional evalúa el impacto social, ambiental y de gobernanza de las empresas y pone en valor el compromiso de la propiedad con las personas, el entorno y la creación de un impacto positivo a largo plazo. Entre las áreas mejor valoradas figuran la gobernanza, los trabajadores y el medio ambiente.
Según Diego Farrera, CEO de Otazu, la certificación representa una forma de entender la actividad empresarial y el camino que la bodega quiere seguir recorriendo. El reconocimiento se suma a otras acreditaciones sostenibles, como Sustainable Wineries for Climate Protection, obtenida en 2024, y BIOSPHERE, conseguida en 2025. Los estándares de B Lab analizan la gestión de la compañía y su impacto en las personas, la comunidad y el planeta.
El compromiso ambiental de Otazu incluye la instalación de placas solares en junio de 2024, que ha permitido reducir significativamente el consumo eléctrico de la bodega, y el seguimiento de las necesidades de la vid para optimizar el uso de los recursos hídricos. A estas iniciativas se suma Lur Latxa, un proyecto desarrollado junto a la Universidad Pública de Navarra que estudia el empleo de lana de oveja Latxa como acolchado del suelo del viñedo, promoviendo el cuidado del suelo y la economía circular entre los sectores vitivinícola y ovino navarros.
La sostenibilidad se extiende también al patrimonio vitivinícola y a la gestión interna. La recuperación de la variedad histórica berués, originaria de la Cuenca de Pamplona, contribuye a preservar parte del legado vitícola de Navarra. Asimismo, la bodega ha desarrollado una aplicación propia que conecta sus distintas áreas, facilita la coordinación de los equipos y favorece una gestión más eficiente y responsable, junto con una relación más cercana con trabajadores y clientes.
Con su incorporación a la comunidad B Corp, Otazu se integra en un movimiento internacional de empresas comprometidas con la generación de un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. La propiedad familiar, dedicada al vino y vinculada al arte contemporáneo, cuenta con más de 150 obras integradas en sus espacios, una tradición vitivinícola que se remonta al siglo XII y la denominación de origen protegida propia DOP Pago de Otazu.


