Por Jorge Díez
Bodegas Faustino acaba de estrenar un nuevo edificio que transforma su complejo en un lugar pensado para disfrutar del vino en plena naturaleza.
Con motivo de esta presentación a los medios, Vivir el Vino también fue invitado a recorrer la bodega, pasear por el viñedo y descubrir de primera mano algunos de sus vinos más emblemáticos.
La jornada arrancó en el Viñedo Malpica, un rincón de 45 hectáreas en Oyón donde crecen principalmente Viura de cepas viejas, que dan vida al Faustino I Blanco Gran Reserva.
Después llegó el turno de la bodega, remodelada por Norman Foster con el proyecto Planeta 1.0. Su cubierta vegetal hace que todo el complejo parezca un gran jardín, mostrando cómo la arquitectura puede convivir con el vino en armonía.
El broche de oro fue la cata vertical de Faustino I, con las añadas 1964, 1994, 2004 y 2016. Cada sorbo fue un viaje en el tiempo, con las añadas 1994 y 2004 destacando por su equilibrio, complejidad y capacidad de guarda.
Por estas y muchas otras razones, Bodegas Faustino está siendo reconocida estos días en diferentes categorías de los Best Of Wine Tourism Awards, consolidándose como un referente del enoturismo y de la excelencia vitivinícola.



