Bodegas

Publicado el 28/12/2020 Categorías : Bodegas , Cumplen años , REVISTA
200 aniversario de Menade

Bodegas Menade abría sus puertas en 2005 y este año celebra su 200 aniversario por todo lo alto. Un rápido cálculo mental y las cuentas no salen… Todo comienza a cobrar sentido cuando descubrimos que el vínculo de la familia Sanz con el mundo del vino se remonta a 1820, año en el que comenzó a cultivar sus propias viñas en diferentes localidades vallisoletanas, hoy adscritas a la DO Rueda. En uno de esos  municipios, La Seca, excavaba también la roca para construir una bodega subterránea, actualmente en uso y conocida como Menade by Secala. 

La sexta generación de la familia Sanz, representa por Alejandra, Marco y Richard, decidía, hace 15 años emprender su propio camino, edificando una bodega en Rueda que toma como base el legado de sus antepasados: el cariño por la tierra, su entorno, sus tradiciones, su cultura y su historia.

Menade también toma como base la Verdeja, una variedad de uva documentada ya en el siglo XIII y que, en su caso, procede de sus propias cepas centenarias, plantadas por sus ancestros. Hoy se cultivan según los preceptos de la viticultura tradicional sobre los cimientos de la
experiencia, la investigación, la tecnología y las labores preventivas con infusiones naturales aromáticas u ozono. Con tal objetivo, los animales de la Granja Menade, en alianza vital con el ecosistema, resultan clave en la obtención de unos vinos ecológicos y ligeros, que son fiel reflejo del clima, el suelo y el carácter de la añada. 

Son, en definitiva, vinos de paraje originarios de parcelas arcillosas, arenosas, pedregosas y calcáreas que se ubican a más de 750 metros de altitud y que se elaboran de una manera sostenible, desde el campo hasta la bodega. Así obtiene elaboraciones históricas de blancos con crianza biológica y oxidativa, que perfuman el subsuelo de La Seca, y de blancos de larga guarda, que se afinan con el paso del tiempo. Son vinos en estado puro, sin maquillaje, que recuerdan a los emocionantes días de vendimia. 

La coherencia, la armonía y el equilibrio son los principales elementos empleados para retornar al origen después de dos siglos.

La primera generación familiar de viticutores comienza a cultivar viñedos y a elaborar
vino para su autoconsumo en la bodega histórica Menade by Secala.

Donato Sanz, bisabuelo de los actuales propietarios, funda Vinos Sanz en La Seca (Valladolid).
Antonio Sanz, impulsor de la DO Rueda, inaugura en esa localidad vallisoletana la bodega Palacio de Bornos. 

Menade lanza la primera añada de su primer vino V3, elaborado en la bodega histórica de La Seca.

Menade inaugura en Rueda sus nuevas instalaciones, modernas y sostenibles, en una
apuesta pionera por la viticultura ecológica en la zona.
Menade presenta la primera añada de Nosso, su primer vino natural.

Menade lanza la primera añada de La Misión y celebra el décimo aniversario de la bodega.

La Familia Sanz conmemora su bicentenario dedicada a la viticultura, con su sexta generación al frente: Richard, Alejandra y Marco.

Nosso Verdejo Natural 2019

FICHA TÉCNICA

· Certificado por: VT Castilla y León.
· Variedades: 100% Verdejo.
· Origen de las uvas: 260 ha de viñedo en los dominios de
la DO Rueda.
· Características del viñedo: Parcelas arcillosas, arenosas,
pedregosas y calcáreas ubicadas a más de 750 metros
de altitud.
· Vendimia: Manual.
· Elaboración: Prensado, desfangue natural y fermentación espontánea con sus levaduras salvajes a una temperatura de entre 18 y 24 ºC. Posterior fermentación maloláctica espontánea (bacteria salvaje).
· Crianza: Entre 2 y 3 meses sobre sus lías. Clarificado y filtrado de forma respetuosa. Embotellado manteniendo el carbónico propio como protector natural.

CATA | Por Raúl Serrano

Nosso supuso un punto de inflexión en la historia de Menade, pues fue el primer vino sin sulfuroso añadido  que lanzó al mercado. Una apuesta que se ha convertido ya en tendencia para la bodega. 

Necesita un poco de tiempo, no mucho, pero sí un pequeño reposo que le permita abrirse, romper su timidez y expresar sus matices.

En este blanco, la fruta pasa a un notable segundo plano, porque el protagonismo absoluto es de la tierra, la viña y la uva, que retrotrae a los mostos que tomábamos siendo niños y nos ofrece un punto amargo, producto de la evolución, que recuerda a las sensaciones que deja un día de lluvia. Sin lugar a dudas, un vino para disfrutar sin tapujos. 

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