Bodegas

Publicado el 21/03/2022 Categorías : Bodegas , Premios , REVISTA
Coto de Gomariz O Figueiral: Radiografía de nuestro Magnífico Blanco de Guarda

Por Vanesa Viñolo

Complejidad, identidad, pureza y longevidad. “Todo en uno” para un blanco que recoge el lado del Ribeiro más auténtico, el que es fruto de la apuesta (desde los años 70, que es lo difícil) por las variedades locales y que se traduce en una fotografía nítida de un viñedo único, O Figueiral. Un viñedo con unos suelos muy especiales, en el que las arcillas aportan esa profundidad y longitud que le caracterizan y los esquistos hacen que sus raíces tengan que “buscarse la vida” en busca de agua. En Gomariz han conseguido preservar ese terroir, añadiendo un paso por barrica que solo es el traje a medida de su Treixadura, que es la uva mayoritaria en el vino, pero que viene acompañada de Godello, Albariño, Loureira, Lado... El resultado es un blanco creado para una carrera de fondo, que lucirá impecable durante muchos años.

La viña detrás del vino

Como nos explica Inma Pazos, enóloga y directora de Exportación y Promoción en la bodega, “es la mezcla típica de uvas del Ribeiro, pero aquí buscamos la mejor expresión del terruño Gomariz. El uso de la madera está exquisitamente integrado”. La Viña O Figueiral fue la primera parcela que Caco Carreiro restauró con variedades autóctonas del Ribeiro. Corría el año 1978 y fue el comienzo de Coto de Gomariz. Tres hectáreas con unas características que la hacen única: “su profundidad y composición nos dan unos vinos de una calidad superlativa, con marcadas acideces y pH muy bajos, imprescindibles para la longevidad de los vinos”.

La apuesta por lo local

Esta parcela es plurivarietal, como era habitual antes, encontrando en ella: Treixadura, Lado, Godello, Albariño, Dona Blanca, Torrontés, Silveiriña, Loureira, y algunas más. “Caco fue un visionario (...) Las variedades autóctonas gallegas se encontraban desafortunadamente muy desplazadas por otras foráneas mas productivas y menos sensibles a las enfermedades, como la Palomino y la Garnacha Tintorera (Alicante Bouchet)”.

Crianza desde el respeto

Con el fin de que exprese “solo” su terruño, seleccionan “las maderas de forma muy cuidadosa para que no cambien el perfil aromático de las variedades autóctonas y las características del propio viñedo, con tostados muy naturales y las mejores partidas de roble francés (...) No trabajamos las lías en exceso, para que no enmascaren el carácter varietal de la fruta y el propio terroir. Orientación privilegiada, suelos complejos y únicos, bajo pH, que aporta una frescura perfecta y uso de maderas de gran calidad y poco invasivas. En definitiva, un vino sublime”.

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