Por Eugenia Rubio
La producción francesa de vino podría situarse este año entre 40 y 42,5 millones de hectolitros, de acuerdo con las primeras estimaciones del Ministerio de Agricultura francés. Ello supondría una recuperación significativa, tras el corto resultado obtenido en 2024, cuando se llegó a solo 36,2 millones de hectolitros debido a diversas inclemencias meteorológicas y sanitarias. La previsión se aproxima a la media de los cinco últimos años (42,8 millones de hectolitros).
Este año las condiciones han sido mucho más favorables para el cultivo. El comienzo del verano, seco y cálido, permitió limitar la presión de las enfermedades y tampoco se han registrado fenómenos meteorológicos que hayan afectado al viñedo. El incremento se concentra en las zonas de producción de Borgoña, Champagne, Valle del Loira y Charentes. En el área de Burdeos, el suroeste y la región de Languedoc-Roussillon la mejora de los rendimientos se ha visto anulada, en parte, por la disminución de la superficie de viñedo, como consecuencia de los programas de arranque que se aplican desde 2023. Desde la vendimia anterior han desaparecido más de 20.000 hectáreas.

