Por Eugenia Rubio
El consumo de vino continuará a la baja en la próxima década no solo en la Unión Europea sino también en algunos de los principales mercados exteriores del vino comunitario, según las previsiones de la Comisión Europea. Como consecuencia de ello, la producción de vino de la UE también disminuirá.
La demanda interna de vino podría caer en torno a un 1% anual entre los años 2025 y 2035, con lo que pasaría de 122,2 millones de hectolitros a 115 millones al final de ese período. El consumo humano se situaría en 85 millones de hectolitros en 2035 (frente a 92,2 millones en 2025) y el consumo per cápita bajaría a 19,1 litros frente a 20,4 litros entre esos dos años. Solo los otros usos, como la destilación o la transformación en productos procesados, se mantendrían relativamente estables, en torno a los 30 millones de hectolitros.
Esa evolución a la baja del consumo de vino en la UE sería el resultado, según Bruselas, de los cambios en los hábitos y preferencias de los consumidore. La Comisión apunta en su último informe sobre perspectivas de los mercados a medio plazo que las generaciones más jóvenes, en particular, tienden a beber menos alcohol. Por otro lado, la preferencia por vinos de gama alta, que se consumen con menos frecuencia, podría ser otro motivo de la desaceleración del consumo. Sin embargo, las principales causas parecen ser la preocupación por la salud de los consumidores, las políticas nacionales que apoyan un consumo moderado de alcohol por motivos de salud y la creciente competencia de otros tipos de bebidas.


