Más carbono, biodiversidad y calidad nutricional
Los resultados finales del proyecto RegeneraCat aportan nuevas evidencias científicas sobre los beneficios de la agricultura regenerativa frente al modelo convencional, tanto desde el punto de vista ambiental como en la calidad nutricional de los alimentos. La iniciativa ha contado, entre otras fincas, con el viñedo de Familia Torres como referencia en el ámbito vitícola.
El proyecto, liderado por el CREAF y financiado por el Fondo Climático de la Generalitat, ha analizado durante dos años parcelas regenerativas y convencionales en cuatro explotaciones catalanas dedicadas a huerta, viñedo, frutales y ganadería. Según el investigador Javi Retana, coordinador del estudio, los resultados son “muy esperanzadores” y validan con base científica un modelo capaz de equilibrar productividad, naturaleza y adaptación climática.
Uno de los hallazgos más relevantes apunta a alimentos más saludables. Los análisis nutricionales realizados en calabazas, calabacines, peras, leche y yogur muestran mayor contenido en minerales y antioxidantes, mejor perfil lipídico y, en algunos casos, el doble de capacidad antioxidante respecto a los productos convencionales. En el caso de la leche y el yogur procedentes de vacas criadas en sistemas regenerativos, se detectaron índices aterogénicos y trombogénicos más bajos, asociados a un menor riesgo cardiovascular.
En el suelo, las diferencias también son significativas. En algunas fincas, la concentración de carbono es hasta un 35 por ciento superior en parcelas regenerativas, además de registrar una mayor capacidad de retención de agua, al menos un 9 por ciento más. El estudio confirma asimismo una mayor biodiversidad microbiana y la presencia de especies bioindicadoras de calidad ecológica, reforzando la idea de que un suelo sano es clave para la resiliencia frente al cambio climático.
En el viñedo de Familia Torres se aprecia una evolución positiva, aunque los cambios son más lentos en cultivos leñosos de secano. La bodega, con sede en Vilafranca del Penedès y más de 150 años de historia, impulsa desde hace años la viticultura regenerativa como parte de su estrategia de adaptación y mitigación climática.
El análisis económico incluido en el proyecto concluye que, una vez recuperada la salud del suelo, el modelo regenerativo puede mantener niveles de producción similares al convencional con costes equiparables o incluso inferiores. Los datos consolidan la viabilidad ambiental y económica de un sistema que gana peso en el debate agrario y vitivinícola europeo.


