“Para el mundo del vino fabricamos prácticamente todo lo que se puede hacer en madera”
Por Alberto Matos
La historia de Estuchería Vargas se remonta a 1923, cuando Ricardo Vargas Alonso traslada su serrería familiar a unos talleres de la localidad riojana de Haro. Hoy, más de cien años después, son Esteban, Ricardo y Antonio Vargas quienes gestionan el negocio. Todos ellos representan la cuarta generación de una saga dedicada a la fabricación de envases y embalajes de madera personalizados y exclusivos.
Estuchería Vargas es en la actualidad todo un referente, no solo por la calidad y diseño de sus productos, sino por su firme compromiso con la sostenibilidad y, cómo no, con el vino, sector para el que fabrica todo tipo de creaciones. Hablamos con Antonio Vargas, gerente de la empresa.
Desde que abriera sus puertas allá por el año 1923, ¿cómo ha sido la evolución de la empresa? ¿Cuáles son los hitos más importantes en su más de un siglo de historia?
Como es lógico, después de tantos años, existen muchos momentos importantes. Nuestro bisabuelo Ricardo Vargas fue el creador, una persona con gran capacidad que impulsó una industria de la madera desde cero, llegando a Haro siguiendo la ruta del río con un aserradero que se movía con vapor hasta que, finalmente, se instaló en Haro. Entonces, la mayoría de las botellas de vino se comercializaban en cajas de madera, las cuales eran montadas en las propias bodegas con las piezas que el aserradero suministraba. Eran tiempos de trabajos muy manuales y la fuerza y la pericia eran las mejores herramientas. El aserradero fue modernizándose con nuevas máquinas que posibilitaban producciones mayores, lo que permitió inversiones en almacenes de madera en Madrid, adonde se dirigía una buena parte. Finalmente, el aserradero fue incorporando otras posibilidades más allá del aserrado gracias, sobre todo, a la capacidad de invención de nuestro padre, que diseño y construyó artilugios con los que pudo producir en serie una incipiente producción de palets cuando todavía las mercancías se cargaban y movían a mano.
Hoy en día, la cuarta generación familiar es la encargada de continuar con el legado de Estuchería Vargas. ¿Qué ha aportado cada una de las generaciones al negocio?
Tras la primera generación, la segunda se fue adaptando a las formas más modernas de trabajo; las hachas fueron sustituidas por motosierras, el ganado por camiones…, pero fue la tercera generación la que impulsó un notable cambio en la producción, convirtiéndonos en la primera empresa riojana en la fabricación de palets y, más tarde, jaulones de madera para el apilado de botellas. Y por fin, otra vez, el mercado de las cajas de madera empezó a resurgir. Junto con nuestra cuarta generación, los aspectos productivos se conjugaron con inversiones en mayor calidad, mejorando los acabados y la estética, y convirtiendo un embalaje en una presentación, preocupándonos de cuidar la imagen de los productos que nuestros estuches atesoran y aportando valor. Así, nos convertimos en lo que bautizamos como artesanía industrial, en donde las máquinas facilitan una producción que sigue siendo totalmente artesana. Somos la primera empresa de nuestro sector en incorporar, junto a grandes oficiales, tecnologías digitales y automatismos capaces de producir series con un acabado cuidado. Nos convertimos en la estuchería líder en España y comenzamos a exportar a otros países como Francia, Italia, Suiza, Alemania…
Ya en el año 1999, empezamos a incorporar una ISO 9001 de calidad y, en el 2006 la ISO 14001 de gestión ambiental en nuestras formas de producción. En 2007, nuestro certificado PEFC avalaba nuestra preocupación por trabajar con una madera proveniente de explotaciones sostenibles. ¡Seguro que el bisabuelo estaría muy orgulloso!
Conocida, entre otras cosas, por la fabricación de estuches de madera para el sector del vino, ¿qué ventajas ofrece este material frente a otros desde un punto de vista sostenible y medioambiental?
Puesto que la madera es un producto natural y renovable, es posible asegurar un suministro sin agotar los recursos naturales. La madera absorbe CO2 con su crecimiento, lo que ayuda a la reducción de este en la atmósfera. Además, propicia el mantenimiento de una economía rural, ayudando a fijar una población en lo que hoy llamamos la “España vaciada”. Frente a otros productos, incluido el cartón, es biodegradable y se descompone naturalmente sin dejar residuos nocivos.
Las cajas de madera pueden ser reutilizadas, recicladas y valorizadas para producir energía.
Finalmente, es muy importante saber que todo el proceso de fabricación consume mucha menos energía (en nuestro caso además proviene de fuentes 100% renovables) y genera menos emisiones.
¿Qué protocolos sigue Estuchería Vargas para ser también sostenible y respetuosa con el medioambiente en la fabricación de sus productos?
Como ya he comentado, utilizamos madera certificada PEFC proveniente de fuentes sostenibles. En la fabricación de los estuches no es necesaria la utilización de agua, la electricidad que gastamos proviene de fuentes renovables, nuestros procesos están sometidos a una ISO 14001 de gestión ambiental. Este siempre ha sido un aspecto básico en nuestra forma de pensar, incluso antes de que todo el mundo comenzara a preocuparse.
¿Qué tipo de maderas emplea? ¿De dónde proceden?
Nuestra producción mayor es con madera de pino, que es la utilizada para las cajas de vino. También trabajamos con madera de chopo, normalmente para estuches de cava o de champagne y una muy pequeña producción con otras especies, sobre todo roble. La madera proviene de la zona norte de España, sobre todo País Vasco y Galicia.
¿Es el del vino un sector clásico o está abierto a las innovaciones? ¿Cuál sería la tendencia en estos momentos?
Ambas tendencias se conjugan, vinos modernos con presentaciones novedosas y otros más clásicos. En ambos casos, la innovación es un aspecto clave, bien para sorprender al mercado, o para ofrecer un aspecto más juvenil o tradicional: todo cambia para que siga igual.
¿Cuánto puede encarecer un buen estuche el producto final?
Un estuche no creo que encarezca nada, es la primera impresión del consumidor, la que le ayuda a elegir… Si miramos tan solo el aspecto económico, en muchos casos es mayor el coste del corcho que lo que supone el coste de la caja repercutida sobre cada botella.
¿Qué tipo de estuches son los más demandados? ¿Cuál es el encargo más extraño o complicado que ha recibido Estuchería Vargas?
Ahora son las cajas de tapa corredera las de mayor demanda, frente a las tradicionales de tapa clavada, si nos fijamos en el volumen total. Si particularizamos en categorías, depende mucho del mercado al que se dirigen.
Respecto al encargo más extraño, me viene a la cabeza un estuche con la forma de ataúd, en madera de ciprés, que nos pidieron en 2005. Lo habían pensado después de ver el funeral de Juan Pablo II.
Aparte del nacional, ¿en qué otros mercados están presentes los productos de Estuchería Vargas? A grandes rasgos, ¿qué particularidades tiene cada uno de ellos?
Actualmente trabajamos en Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, incluso en Puerto Rico y Chile alguna vez. Con respecto a las cajas de madera, lo que todos ellos buscan habitualmente es la imagen de naturalidad y artesanía que un estuche de madera ofrece.
¿Qué otro tipo de productos fabrica para el sector del vino?
Para el mundo del vino fabricamos prácticamente todo lo que se puede hacer en madera, desde un simple teguillo para apilar botellas, tapones de roble para barricas, durmientes, cuñas, y cajas y estuches de madera.
Una vez llegada a su fin la vida útil de los estuches, ¿de qué manera se pueden reciclar?
Si miras en internet, puedes ver la cantidad de cosas que se hacen con un estuche de madera. Sus posibilidades son prácticamente infinitas y los he visto como cajas de zapatos, revisteros, estanterías... Yo mismo tengo una mesa, hecha con partes de cajas, que es una chulada. En Vargas llevamos varios años colaborando con diseñadores que participan en el Máster de Packaging de ESDIR (Escuela de Diseño de La Rioja) en un caso práctico de segundo uso creativo de la caja de madera. Cada año nos sorprenden con nuevas posibilidades para las marcas y su convivencia en los hogares de los clientes. Pero suponiendo que ya no te sirva para nada, el contenedor para envases es el sitio donde depositarla y después probablemente sirva para hacer tableros aglomerados, con lo que tendrá otra segunda vida.
Cuando llegas a casa después de un día de trabajo. Me proporciona una agradable sensación de tranquilidad. Por lo demás, en cualquier momento, jajaja.
Los meandros del Ebro a la entrada de Haro.
Terete (Haro, La Rioja).
Cordero asado y un reserva.
No tengo uno, sino dos: el nacimiento de mis hijos, Jorge y Beatriz.


