“Los vinos del proyecto son todos vinos de crianza y de guarda, me hace mucha ilusión poder hacer algo así”
Por Alberto Matos
Después de aprender y dejar su impronta en bodegas emblemáticas como Vega Sicilia y Otazu, Begoña Jovellar asumía hace apenas tres años la dirección técnica del grupo de bodegas Copaboca, con presencia en cuatro de las denominaciones de origen más importantes de España. De manera discreta, junto a los hijos de la familia propietaria, fue gestando un proyecto por el que, de manera paralela a las actividades del grupo, se encargaría de elaborar pequeñas producciones de vinos de alta calidad, reservando para ello, eso sí, sus mejores uvas. Hace apenas unas semanas anunciaba orgullosa los resultados de su proyecto más personal, que firma con su propio nombre.
Después de 25 años elaborando vinos icónicos, hace unos días nos sorprendías con el anuncio del nacimiento de Bodegas Jovellar, el más personal de tus proyectos. ¿Qué nos hemos perdido durante todo este tiempo? Cuéntanos, ¿cómo y cuándo surgió la idea? ¿En qué fase de ejecución se encuentra en este momento?
El proyecto nació en el año 2022, cuando un amigo común me presentó a la familia propietaria del grupo Copaboca, con cinco bodegas y un proyecto incipiente muy interesante que, ideado por los hijos, Mario y Raquel Alonso, se constituía en una empresa para elaborar una pequeña cantidad de vino de mucha calidad en cada una de las cuatro denominaciones de origen en las que estaban ya presentes. Pues bien, lo que me propusieron fue dirigir ese proyecto y diseñar esos vinos; una propuesta que acepté encantada. Tenía mucha ilusión en que los vinos fueran de crianza y de guarda, tanto los blancos como los tintos, así, los primeros vinos que van a salir a la venta son los vinos “tercer año”: un Rueda y un Ribera del Duero.
Háblanos sobre la bodega y los viñedos... ¿Cómo haces para elaborar en varias zonas? ¿Dónde lo haces? ¿Cuentas con instalaciones propias?
Las elaboraciones se hacen en las bodegas del grupo, por lo que hay mucho camino hecho; tengo la suerte de tener equipos de trabajo en cada una de ellas y viñedos excelentes para elegir. Las bodegas se distribuyen por cuatro denominaciones de origen.
Así, en la DO Rueda, concretamenteen el término municipal de Torrecilla de la Abadesa (Valladolid), hacemos un vino blanco, exclusivamente con uvas verdejo y es un 3o año. En la DO Ribera del Duero, en Sotillo de la Ribera (Burgos), elaboramos dos vinos tintos, ambos de la variedad tempranillo, uno de 3º año y el otro de 5º año. En la DO Arlanza, en Villalmanzo (Burgos), el vino es un tinto de la variedad tempranillo, que vamos a comercializar con 4 años, con 5 y con 6. Será muy interesante ver su evolución... Finalmente, en la DOCa Rioja, en Calahorra, el vino es un blanco de la variedad tempranillo blanco, que será un gran reserva de Rioja de 5º año.
¿Qué te aportan esas zonas y esos varietales?
Son zonas que pertenecen a algunas de las denominaciones de origen más importantes de España... ¡Y del mundo, sin exagerar nada! Las variedades son las autóctonas y más importantes de cada zona: el verdejo de Rueda y el tempranillo de Ribera y Arlanza y, una variedad tremendamente especial la de Rioja: tempranillo blanco. Sí, el vino que elaboramos en el proyecto en Rioja es un tempranillo blanco, que será el primer Gran Reserva de tempranillo blanco monovarietal, saldrá a la venta en 2027.
¿Qué perfil de vinos te has lanzado a producir? ¿Buscas un perfil comercial o más bien algo más personal? ¿Cuál es la producción de cada uno de ellos?
Los vinos del proyecto son todos vinos de crianza y de guarda, me hace mucha ilusión poder hacer algo así. La producción es muy pequeña, pues seleccionamos la mejor uva y el cuidado posterior y crianza hace que sigamos la evolución de todas las barricas; hay una selección de los tipos de madera que le va mejor a cada vino y una crianza en botella posterior para afinar el vino lo mejor posible. Es un proceso largo en el tiempo, y poder hacer algo así es un verdadero lujo.
Por cierto, ¿dónde podemos encontrar tus vinos? ¿En quién has pensado cuando los has elaborado?
Acabamos de comenzar su comercialización y, debido a la pequeña producción y el tipo de vino que es, creo que estará presente en tiendas especializadas y restaurantes con inquietud por el vino. También a través de nuestra web. A mí me encantan los vinos que, a medida que se van expresando en la copa, mágicamente van cambiando y nos van contando su complejidad; vinos que nos entretienen y acompañan comidas especiales. Vinos que, por supuesto, nos hacen disfrutar. Estos vinos van destinados a las personas que les gustan esas mismas sensaciones.
¿Qué hay de ti y qué hay de todo lo que has podido aprender en bodegas como Vega Sicilia y Otazu en Bodegas Jovellar?
Hay todo, todo el poso de lo que he aprendido en mi vida enológica. De hecho, hacer vinos de crianza que necesiten mucho tiempo para hacerlos y que sean capaces de resistir el paso del tiempo y crecer es un precioso reto, un precioso sueño.
¿Qué pretendes transmitir a través de las imágenes florales elegidas para ilustrar las etiquetas de cada uno de tus nuevos vinos?
Son imágenes que me representan muy bien, me encuentro muy a gusto con esas imágenes de bella naturaleza. Son hermosas y delicadas flores, acuarelas en las que domina mi color preferido, que es el morado. A pesar de las largas crianzas de los vinos, en su aroma podemos encontrar aromas florales y naturales embriagadores.
¿Cuáles han sido los principales desafíos a los que te has tenido que enfrentar para sacar adelante este proyecto?
Lo más importante ha sido ir “paso a paso”, pues así es como se va re corriendo la vida. Sí, es verdad que la planificación de los vinos hacía que fuera un proyecto de futuro, pero, una vez establecidos los plazos, lo más importante es ir trabajando en cada momento, concentrándome en cada etapa; así, el año 2022 fue precioso, descubriendo las parcelas y viñas de las que poder elegir lo mejor, y lo disfruté a tope. Contactar con las tonelerías y elegir el enorme elenco de barricas que quería probar fue otro reto; las diferentes vendimias, la evolución de cada vino en los diferentes tipos de barricas para decidir el perfil más adecuado para el año siguiente... Es tanto el trabajo de cada etapa que lo más bonito es lidiar con cada una y superarla.
¿Qué consejo le darías a otras mujeres enólogas que aspiran a emprender en el mundo del vino?
¡Que se atrevan! Que confíen en su intuición, que trabajen con pasión y que nunca dejen de aprender. El mundo del vino se enriquece enormemente con la diversidad.
¿Cuáles son tus planes futuros? ¿Te vas a dedicar en exclusiva a este proyecto o vas a compatibilizarlo con otros?
Este proyecto tiene sus etapas y debo concentrarme en cada una de ellas y nunca dejar de aprender. Las estoy disfrutando muchísimo.
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